Reinventando la Política

Sin duda las Fuerzas Armadas son una columna que sostiene al actual régimen, cientos de funciones civiles en la administración pública federal son ahora manejadas por personal militar.
Actualmente se debate en el Congreso de la Unión la Reforma a la Guardia Nacional y ahora si pasarla totalmente a su placenta: la Secretaría de la Defensa Nacional.
En la reforma a la Guardia Nacional hay un artículo donde los morenistas buscan devolverle más abiertamente la presencia electoral a los militares, en donde hay un artículo de la reforma donde miembros de la Guardia Nacional pueden ser candidatos a puestos de elección popular.
Desde 1917 se les negó el acceso a cargos populares a militares en activo, sin duda de ese año hasta 1939 hubo candidatos militares a la presidencia, pero había una serie de protocolos y permisos para poder ser postulados, igualmente para gobernadores, los políticos militares dejaban su vida en activo y abrazaban la vida política desde lo civil, aunque sus formas de gobernar fueran de cuartel.
Sacar a los militares del poder costó de 1944 a 1970, de Avila Camacho hasta Echeverría. Ahora cada vez más están metiendo a los militares a los órganos de decisión administrativa y política del Gobierno Federal y los estados.
En el PNR tuvo sector militar, ahora Morena los está devolviendo lo que el PRI les quitó: Morena no los pudo meter al cuartel y ahora los quieren meter a la política.
Los militares se bajaron del caballo de la Revolución para junto con los civiles subirse al Cadillac (sin pasar por el Packard), hoy los civiles se están bajando poco a poco del Humbee de la Transformación y arriba se están quedando los militares, porque son los únicos que lo saben manejar.
La transformación del poder va hacia allá: si ya se militarizó la administración también se militarizará la política y volveremos al origen: Estado democrático cívico militar, más militar que cívico.
La Revolución repartió la tierra y unió al país, hoy la transformación con los programas sociales apaciguó ciertos sectores de la población. En ambas líneas del tiempo de nuestra historia los militares fueron epicentros del poder, en la Revolución ellos fueron los arquitectos del Estado Revolucionario y hoy el poder gradualmente se les está devolviendo.
Esa es la transformación del poder y lo explica muy bien el color de Morena que no es el guinda sino el caqui-verde-olivo. Al tiempo.
