
Ir a una elección para votar ayudado de una guía emanada desde el Poder Ejecutivo con números que son candidaturas de gente que no conoces y no sabes qué harán en el Poder Judicial al ser electas: esta es la paradoja real del Poder Judicial. Mientras, desde la narrativa del poder dicen que es el pueblo el que escoge. Lo que no dicen es que desde la cúspide salió el “acordeón” para elegir a sus ministros, magistrados y jueces.
Ahora, a la justicia hay que quitarle las pesas y ponerle un “acordeón”. Los jueces que serán electos, ¿Qué prometieron?, ¿justicia?, ¿equidad? Prometieron lo que es su deber.
¿Qué tipo de justicias vamos a tener? No podemos precisar todavía la forma de ser del Poder Judicial en la época cuatroteísta, pero lo cierto es que lo que conocíamos ya no será lo que fue. Fue el único poder que fue contrapeso, pero no lo supo sostener porque al final la política pasó por encima del derecho y eso no lo vieron venir. Era inimaginable, pero fue un cisne negro: un evento que es impensable, pero que sucede.
En el siglo XIX, en la restauración de la república, los ministros de la Corte fueron votados por las legislaturas de los estados y eso le daba una influencia a los gobernadores.
En la conformación de esta nueva Corte de Justicia, ¿los ministros qué tanto le deberán a un aparato político y a los gobernadores? Además, con este nuevo esquema, a los gobernadores de los estados les dan un pedazo de un Poder de la Unión, lo que tras bambalinas en el equilibrio de poderes inserta a los titulares de las entidades federativas como actores preponderantes en el Poder Judicial. Por eso, no en vano los gobernadores de la oposición fueron a votar.
Y volveremos al siglo XIX en la forma de ejercer el poder, ya que actualmente el entramado político, desde el Poder Ejecutivo Federal, se sostiene a base de un partido hegemónico, que es Morena, donde hay varios puntos nodales donde reside, se transmite y se ejerce el poder. Si la presidenta dice no al nepotismo, en las cámaras lo aplazan; si ella hace un decálogo de comportamiento en las cámaras de su mismo partido, la corrigen.
Lo cierto es que con esta reforma al Poder Judicial le dan un enorme poder a los gobernadores de los estados. Morena, como partido político predominante, es una franquicia, una marca en política muy poderosa que supo escoger a sus franquiciantes en las regiones. Esto, obviamente por el dueño de los permisos.
La elección del Poder Judicial no sólo engrasó la maquinaria electoral del partido hegemónico en el país, también cimentó y reempoderó a los gobernadores no solamente como dueños de la franquicia en su región, sino como un factor aventajado e influyente en la toma de decisiones futuras.
¿Y el poder presidencial? Encargándose de las cosas de Estado con los americanos. Mientras, la política se hace en otro lado.
