Reinventando la Política

Elon Musk y Donald Trump

Ayer en Estados Unidos pasó un Cisne Negro: un evento que hace meses era impensable: Trump y Elon se pelearon. En el país de los sueños y la deuda, pareciera que Netflix con House of Cards y Hollywood con Don’t Look Up nos lo mandaron decir: tarde o temprano el Data y el Estado se pueden pelear.

Elon Musk se peleó con Trump, al parecer por el plan fiscal del presidente Trump, donde el gurú tecnológico acusa el endeudamiento que habrá por parte del gobierno, pero lo que no dice es que él quería una parte de ese endeudamiento y es que el plan del presidente Trump elimina los créditos fiscales a autos eléctricos, eso fue lo que terminó de sacar de la esfera Trumpiana a Musk.

Sin duda este es un pleito muy fuerte, estamos entre el capitalismo financiero y el capitalismo vigilante, entre el magnate inmobiliario y Jefe del Estado Americano con un broligarc, un gurú tecnológico.

El pleito ya empezó y Musk acusó pérdidas, ya que las acciones de Tesla cayeron en un 17% en la bolsa. Esto después de los reproches mutuos entre el mandatario y el empresario. Además, hay que decirlo es que Tesla había experimentado un repunte de 22%.

Entre las acusaciones más fuertes es que Musk plasmó en su red social que gracias a él Trump había ganando, además que habían frenado a los demócratas en el Senado. ¿Y si lo comprueba? ¿Dónde quedaría la democracia americana?

Bajo esa acusación podríamos decir que Musk puede abrir un WaterGate del Siglo XXI, pero eso sí, Trump es un hueso duro de roer.

La lucha en sí es en la forma en como se va a crear riqueza a través de la deuda, porque si algo hará el presidente Trump es endeudar más a su país.

Sin duda en el país más poderoso del mundo sus multimillonarios también lloran y se pelean… por aquello que Leopoldo Sánchez Celis decía: “Los amigos dejan de ser amigos cuando quieren lo mismo al mismo tiempo”.

Trump y Musk se pelearon porque querían lo mismo: construir el mundo que viene… y ninguno quiso compartir.