Como si fuera un guión bien armado:

– 1er. Acto: Sale el abogado a fijar una postura desde las cortes de Chicago.
-2do. Acto: la presidenta le responde desde el núcleo.
-3er. Acto: EE.UU. fija aranceles generales del 30%.

La ruta del Zipi Zape fue: Chicago-Culiacán-D.C. y lo que sigue ya nos la sabemos: dulce o truco. El tema de los aranceles pasa por las mesas de seguridad, migración, frontera y gestión de aguas. Todo eso va en paquete y la pregunta para calmar a Trump para que reduzca o cancele la amenaza de los aranceles generales es: ¿qué va a pedir?

-En la gestión de aguas: redistribuir las aguas de los ríos Colorado y Bravo o firmar un nuevo tratado con condiciones poco ventajosas para nuestro país.
-Migración y frontera: más Guardia Nacional en la frontera norte y sur.
-Seguridad: puede ser que se logre la detención de importantes generadores de violencia en territorios donde la inversión del vecino del norte esté siendo afectada.

El gobierno de México va a ir con todo por bajar o evitar los aranceles. Parece que ese sketch ya lo conocen, pero vamos a ver si el equipo político actual que lleva las negociaciones logra sacar ventaja de la nomenclatura que no le facilita el ejercicio de gobierno.

Del resultado de los acuerdos bilaterales es como se irá construyendo el futuro para el régimen actual. Por lo pronto, tienen que actuar rápido porque conforme pasan las horas se va desdibujando el discurso y el segundo piso necesita tener su propio estilo y color a diferencia del primero.

Pareciera que los americanos le están dando la oportunidad y en acciones acepta la ayuda, pero en discurso clama soberanía. Por lo pronto, a esperar horas intensas.