Reinventando la Política

De repente y de la nada la máxima tribuna que no pudo tomar Belisario Domínguez fue tomada por dos prófugos de los gimnasios de Tepito.

Mal había terminado el himno nacional el presidente del CEN del PRI, Alejandro Moreno increpó al presidente de la Mesa Directiva del Senado, el agitador y bully de barrio, Gerardo Fernández Noroña. El gandalla fue ‘Alito’ y Noroña el único pecado que tuvo es no haber sido fiel a su esencia de camorrista, al no comportarse como en antaño: entrarle a la gresca. Al contrario, y lo impensable: Noroña, el Tigre agitador, el Rey del barrio… se hizo para atrás. Nadie esperaba eso: el peleonero no se fajó.

Y como si fuera un pandillero que pretende ganar terreno en la colonia, ‘Alito’ fue a empujar a Noroña y este salió por la puerta de al lado.

Lo cierto, es que el México que muchos queremos no lo queremos así, donde un senador opositor busca pleito a un poderoso senador oficialista, el diálogo no se construye a golpes, porque en la calle el diálogo muchas veces es con balas.

‘Alito’ se cree triunfador y casi quería salir en hombros y hay gente que le aplaude y Noroña nomás le faltó llorar al momento de pedir el desafuero del gandalla… la República o lo que queda de ella no es un ring de boxeo, pero estos personajes con sus conductas redujeron a una columna de la República en una cantina.

Con ese tipo de políticos… y ese par es un ejemplo, no se puede construir el México que todos queremos… así no.

Como dice el gran Rafael Cardona al rememorar las antiguas grescas legislativas: eran otros tiempos y eran otros hombres.

Y con políticos así, como ‘Alito’ y Noroña, no se puede construir un mejor futuro.