Aunque no hubo aumento a la tarifa del transporte público, los jóvenes decidieron marchar, esta vez, por la mejora del servicio.
Sí, bien es cierto que existía la amenaza de subirla a $ 18. 00 y esta corría, supuestamente, en redes. Sin embargo, no se cumplió y el precio quedó congelado, aunque también estaba el anuncio de que la tarifa estudiantil no se aumentaría.
A la marcha fueron pocos jóvenes, pero aún así, aunque sean pocos, mostraron conciencia social al ocuparse en mostrar un descontento por una situación que le impacta a los demás. Bien por esos jóvenes que marcharon expresando su inconformidad ante algo que nos afecta a todos… si no era el precio, también es el servicio y la calidad de este.
La marcha al tarifazo mostró que todavía, en esta generación, hay jóvenes que se expresan en la calle. No nomás en las redes sociales, sino que la presión se atrevieron a hacerla de frente. No es lo mismo pulsar teclas del teléfono inteligente en el aire acondicionado que salir a marchar por un derecho que se merecen o por un descontento…
Al final del día, los jóvenes que salieron a marchar fueron pocos, pero lo hicieron con convicción de que estaban haciendo lo correcto, estaban llenos de integridad y creyendo que estaban del lado de su conciencia, y eso vale mucho.
La tarifa no se movió. Ahora, esperemos que el transporte público encuentre las mejores formas de renovarse. Mucho ayudarían dándoles rutas nuevas y renovando las unidades con esquemas de créditos a tasas bajas. Sin tarifa nueva los concesionarios también tendrán que hacer malabares… y en algo les tendrá que ayudar el Estado.
Por lo pronto, no hubo aumento y todavía hay jóvenes que les duele lo de los demás.
Esa es una señal…
