“Culto no es aquel que lee más libros, culto es aquel que es capaz de escuchar al otro”-.
Eduardo Galeano
Como gran escritor, pedagogo, amante del futbol y con un corazón cargado a la izquierda, Galeano definía bien un rasgo de la humanidad, incluso criticando a quienes se hacían pasar por “cultos”- ya sea para la academia, política o deporte- y hacia un llamado para volver a la comunidad, para regresar a lo más básico, a lo mas humano. Así como Galeano, me gustaría creer a varias y varios pseudo intelectuales orgánicos quienes, por leer más y tener algunos títulos, se hacen pasar por cultos y se olvidan de quienes conocen la vida misma.
Y es así como la presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, cumple un año al frente de su gestión. La primer presidenta, aunque le pese a la derecha y a los derechairos. Sí, la primer mujer, y de izquierda.
La presidenta con “A” da muestra no solo de popularidad, si no de sentirse cómoda con el cargo y de empezar a marcar una diferencia en distintos rubros en comparación con un personaje ya histórico y carismático como lo es Andrés Manuel López Obrador, donde. a pesar de solo llevar un solo año al frente, muchas y muchos sentimos que lleva toda una vida.
Y es que en este año, de no ser por lo real, lo pujante y lo visible y sensible que es el tema de la violencia, sobre todo en estados como el nuestro, hablaríamos de una etapa donde el gobierno de la primera presidenta lleva a nuevos paradigmas, a una recuperación de la economía, a una disminución de la inflación, a un aumento progresivo y real de los salarios, a un estado que hace que los que nunca han pagado un centavo de impuestos lo hagan.
Sin duda, un año donde ha sucedido ya no solo un hecho histórico si no distintos pasajes que han marcado una etapa compleja para la humanidad.
En México, a pesar de los embates del vecino del norte, resistimos con gallardía, porque, aunque algunos pseudopolíticos —de esos que brillan por asegurar sus plurinominales— hoy piden a gritos que Estados Unidos nos invada, como si no supiéramos lo que eso significa… ¿No fueron esos mismos quienes decían que, de ganar la izquierda, se irían del país? Entreguistas y corruptos, eso son, además de violentos, provocadores y mentirosos. Pero ojo: de esos existen en todos los colores y sabores.
Un año ya, ¿qué ha sucedido?
- La Liga MX de futbol sigue sin tener ascenso, aunque por fin se ve luz al final del túnel gracias a un grupo de valientes que demandaron al monstruo de la Femexfut: ese que, bajo el pretexto de la violencia y en contubernio con el patrocinador más grande del futbol en México —para algunos, el verdadero dueño, junto a una televisora—, no permite que en la capital sinaloense se juegue futbol profesional
- Un año y se vuelve a cancelar el famoso Palenque de Culiacán, otro octubre triste para los revendedores.
- Un año se cumple y los apoyos a adultos mayores, becas a estudiantes y otros programas sociales pasaron a rango constitucional. Es decir, palo dado ni Dios lo quita.
- Un año ya y la mal llamada oposición solo aparece para mantener su corral de poder, encaramarse en el dolor de quienes sufren la violencia y lucrar con lo que puedan a través de las redes, que para eso sí son muy buenos.
- Un año ya que se cumple de la violencia en Sinaloa, y que aún no se ve por dónde poner orden.
- Un año ya, y ni la hipnosis funciona para detener, por desgracia, la violencia, que, desafortunadamente, cobra una víctima material más del robo de vehículos.
Porque aunque la autoridad estatal y federal hagan sus esfuerzos, envíen militares, agreguen y desplieguen sin descanso efectivos, siguen los delitos de alto impacto. Sí, a la baja, pero suben como la espuma causando un terror terrible y, sobre todo, cobrando vidas, vidas como las de personas que se encontraban en el Hospital Civil. Desde aquí nuestros respetos y condolencias a las familias. No deberíamos vivir esto.
Dejamos crecer demasiado al monstruo, y aunque no quiera culpar a los pasados gobiernos —hoy disque oposición—, esa que sale con un discurso ‘queda bien’ diciendo: ‘sí, tal vez fue nuestra culpa, pero ¿qué hacen ahora?’, aun cuando el Estado pone todo de su parte para contrarrestar, el monstruo creció y creció al cobijo de quienes lo permitieron.
Un año ya, presidenta Claudia, y tal cual se lo dije a un gran amigo de Concordia: “el país, aunque a nosotros nos cueste mucho creerlo, está cambiando”. Podrá no irnos como quisiéramos a muchos. Por ejemplo, a quienes en el Poder Judicial aspiraban a seguir metiendo familiares y viviendo como de la realeza, pero a esas personas que nos cuesta voltear a ver, a esas personas a quienes muchos hacían como que no existían, a las personas realmente pobres de este país, se les está atendiendo.
Un año, presidenta, espero el segundo sea mejor y que logremos encontrar la paz, así como también que en nuestro estado podamos encontrar próximamente, en este tiempo de mujeres, la esperanza para seguir adelante transformando para bien nuestro estado.
Mientras tanto, está por iniciar la temporada favorita de los culichis, donde, a pesar del miedo que promueven muchos, el beisbol se jugará con ejemplo de negocio y también de resistencia. Aprende eso, Liga MX.
Por último, mucho éxito hoy a Miguel y compañía esta noche en su final!