Hace unos día,  el Gabinete de Seguridad confirmó que detuvo a una red de 14 integrantes que traficaban huachicol. En ella, destacan cinco marinos en activo, entre ellos un vicealmirante de la Secretaría de Marina, familiar del extitular de esa secretaría en la administración pasada.

La red estaba integrada por marinos y aduaneros de las aduanas de Altamira y Tampico, presuntamente implicados en el desembarque de 31 buques de combustible bajo la modalidad de huachicol fiscal.

Ahora bien, según el titular de la Fiscalía General de la República, el extitular de SEMAR habría denunciado “problemas” en la institución. De acuerdo con el Fiscal Gertz Manero, el entonces almirante secretario habría solicitado que investigaran a todas las personas que dentro de la Armada de México pudieran estar vinculadas con esos delitos.

Ante esta situación, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) tomó el control de la investigación sobre el huachicol.  De esta indagación están saliendo implicadas figuras de la Marina, y es esta la que tiene el control de las aduanas en el país, por lo que es muy probable que empiecen a retirar gradualmente a los mandos aduaneros y empiecen a tomar el control los mandos de la SSPC.

El actual titular de Seguridad, Omar García Harfuch, ha venido tomando el control de varias instituciones: la UIF, el CNI, Pemex Logística, así como la Secretaría de Seguridad de la CDMX, donde parte de su equipo, junto con su titular, son de su equipo, pero hay dos piezas que le faltan para cerrar la pinza y tener un control total del Gabinete de Seguridad: el SAT y, con ello, aduanas.

Es por ello que este escándalo del mando de SEMAR que está implicado en esta red de huachicol pudiera abrir el debate al escaso control que tiene esa secretaría sobre el tráfico del mismo vía los puertos marítimos del país. Por eso, la SSPC, muy probablemente, tomaría el control de la ruta fiscal y también aduanera.

Ese es el cierre de pinza del actual titular de la Secretaría de Seguridad, y con esto empezarle a quitar piezas al obradorato, cuyo máximo símbolo llegó a decir que el huachicol no existía. Por eso es probable que, cada vez que García Harfuch tuitee sobre decomisos de huachicol o laboratorios de fentanilo, el primer piso de la Transformación se retuerce en su finca.

La ruta hacia 2030 sigue viva, y la agenda de seguridad y el empoderamiento del claudismo avanzan con paso firme, ganando terreno gracias a la agenda de Washington, con la cual le ha ido muy bien porque le ha permitido eliminar obstáculos. Y eso, en Morena, lo saben.

Por lo pronto, después de este escándalo, es posible que se den cambios en el SAT y en aduanas y lleven el sello del sexenio: el sello de García Harfuch.