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En la actualidad deportiva nos hemos topado con una realidad que ha ido permeando en casi todos los deportes que cuentan con una liga profesional. Año con año va quedando atrás esa romántica idea de que los grandes equipos están “hechos de hombres y no de nombres”, a tal punto que eso parece haber quedado simplemente en una idea anacrónica.
Sucesos económicos globales como la inflación y la ley de oferta y demanda también han venido aplicándose en el mundo del deporte, y de eso es precisamente de lo que hablaremos el día de hoy.
Recita un viejo dicho que el dinero no compra la felicidad, y es verdad, hay muchas cosas que no tienen un valor monetario; sin embargo, al menos en los deportes, para poder acceder a esa felicidad, la cual se manifiesta como campeonatos y distinciones importantes, es necesario tener dinero. Es verdad, todos compiten en un campeonato, pero aquellos que les meten más billete a sus equipos, son los que normalmente se alzan con los títulos.
Empezando con el futbol, el deporte más popular en el planeta, lo hemos visto desde hace muchos años en los grandes escenarios: el caso más palpable de “equipo con dinero” es el Real Madrid Club de Futbol, el cual ostenta el récord de más Ligas de Campeones de Europa, con quince trofeos.
Desde los años 50, el Madrid se ha caracterizado por ser el equipo más rico de Europa, el que siempre se ha encargado de comprar los mejores futbolistas para armar su siempre poderoso plantel. Y este modelo de negocio lo han seguido en la actualidad equipos como el Manchester City o el París Saint-Germain, quienes, a base de fuertes inversiones de dinero, han creado equipos que compiten y normalmente ganan en sus respectivos países, y ahora también a nivel continental de unos años a la fecha.
En Alemania está el caso del Bayern Múnich, el gigante teutón que hace lo mismo en su liga, comprar los mejores jugadores del torneo doméstico para armar un plantel invencible que año con año se lleva la Bundesliga, y en Italia hasta hace unos pocos años veíamos el caso de la Juventus de Turín, el equipo más rico de toda la “Bota” y que históricamente es el equipo más ganador de su país.
Incluso, el equipo que tanto presume su “Masía” como es el Futbol Club Barcelona, y que se infla el pecho con sus jugadores formados en cantera, también es un aficionado a derrochar grandes cantidades de dinero en futbolistas que los han llevado a la ruina financiera en la presente década.
Brincándonos a este lado del charco, en México solamente son cinco equipos los que de verdad compiten en la Liga MX: América, Cruz Azul, Rayados de Monterrey, Tigres de la Autónoma de Nuevo León y el Toluca. ¿El resto? Son mera comparsa en una liga donde hemos visto cómo estos clubes se han ido adueñando del 90% de los títulos de nuestro fútbol del 2010 a la fecha.
Equipos como Pachuca o Chivas, que son planteles “formadores”, muy de vez en cuando arman un equipo interesante que solamente les dura un torneo antes de que se les pase ese momento de lucidez y regresen a ser equipos medianos, Club León es otro que ha venido muy a la baja en sus finanzas al igual que Santos Laguna, y los demás… bueno, para qué los mencionamos, simple relleno.
En el beisbol recientemente hemos visto un caso muy similar al del futbol. En Estados Unidos poco a poco el tema financiero se ha venido a hacer presente, y los equipos que de verdad invierten en sus rosters son los que están año con año en las Series de Campeonato de sus respectivas Ligas.
Los Yankees y los Mets de Nueva York, los Azulejos de Toronto, los Dodgers de Los Ángeles, los Padres de San Diego y los Phillies de Filadelfia han sido los equipos que mayor interés le han puesto a la inversión financiera para ser equipos atractivos y que por consecuencia tengan los mejores resultados en el campo, y la prueba está en el caso de los Dodgers, que desde el 2017 a la fecha, han sido ya cinco Series Mundiales las que han disputado.
De igual forma en el baloncesto, los dos equipos que mayor dinero han gastado históricamente son también los más ganadores: los Lakers de Los Ángeles y los Celtas de Boston, que en los últimos años son los más asiduos asistentes a la postemporada, aunque, a diferencia de otros deportes, en el baloncesto hay un reparto más equitativo de los recursos entre equipos.
Y finalmente, el otro deporte donde el modelo de negocios busca más la competitividad de todos los involucrados, dando las mismas oportunidades para cualquier plantel, es la NFL, donde el grueso de los recursos se los queda la propia Liga, y entre equipos digamos que hay una similitud en los presupuestos.
Pero regresando a lo toral, y a forma de cierre, ese falso romanticismo de “odiar a los equipos que tienen dinero y crean grandes equipos”, y que “arruinan el deporte” es completamente ridículo y fuera de época. La realidad es que el aficionado detesta ver como otro equipo que no es el suyo está haciendo las cosas con seriedad buscando conseguir títulos, y no el hecho de que estén “arruinando” una liga con inversiones que reditúan en buenos ingresos deportivos y económicos.
¿Se quiere competir en el deporte? La respuesta es sencilla, hay que invertir para ganar, y vamos a dar por buena que hay equipos donde premian más el conocido “poder de la amistad” para llegar lejos y aspirar a algo, pero al final de cuentas, aquellos que buscaron con un proyecto serio y bien cimentado, contratando y consiguiendo aquellos activos que pueden crear un plantel que de verdad compita, son los que van a darle la verdadera felicidad al aficionado y a ellos mismos, que es ganar.
Con esto cerramos por hoy, les deseamos un excelente fin de semana.
Hasta la próxima.
