En Sinaloa, están jugando los juegos de la silla y ya van algo avanzados. Los movimientos, para buscar o sostener el poder, empezaron en un proceso de turbulencia. Mientras, en seguridad, las dinámicas de la violencia siguen en las calles, los retenes te paran en donde menos piensas y los cuadrantes los tiene vigilados el Ejército. En lo político, en Morena, está dándose un fuerte reagrupamiento de los equipos para buscar la candidatura.

La pugna es ahí: en Morena. En la oposición, pareciera que van solos, como que van dispersos. No tienen un discurso todavía estructurado y hay grupos ciudadanos que no ven cómo los partidos pudieran ponerse de acuerdo. O tal vez el PAN y PRI están jugando a ponerse de acuerdo en algunos estados. Mientras, en lo nacional, dicen que van solos. Pareciera que las dirigencias nacionales mandaron a explorar dónde habría posibilidades de enfrentar a Morena. Por lo pronto, en Nuevo León, las dirigencias estatales ya dijeron que sí irían en alianza porque ahí sí hay una configuración política que ha permitido enfrentar al poder de Samuel García.

En Sinaloa, pareciera que mientras en el PAN dicen que irán solos y se están apurando en decirlo, en el PRI, pues, pareciera que quieren voltear a su base política. Hasta explicaron algunos cuadros que ese partido no está concebido para ir en alianzas, y tienen razón, todavía más porque el 2024 se los demostró: el PAN se los comió.

La cuestión es que, con esa evidencia disponible, pareciera que el PRI va solo, aunque también parece que, secretamente, busca la alianza o conformar un bloque que enfrente a Morena. El diputado Zamora mencionó en el programa de “Esta Noche Cena Pancho” una estrategia de los 70´s explicada por el antediluviano Augusto Gómez Villanueva: para que siga ganando el PRI (de aquel tiempo), el chiste es que no se junte la oposición.

Aquí el tema es que, mientras la oposición se convence al interior de que puede ir junta, está perdiendo tiempo, y pudieran convencer a una figura que aglutine a los partidos y a un núcleo importante de la ciudadanía. Por eso, tal vez en los partidos están jugando su juego propio y hay actores que quieren hacer su propia agenda política.

O tal vez una figura nacional opositora al régimen obligue a los partidos a ir en alianza, bajo la figura de un ciudadano que pudiera enfrentar al régimen de Morena, pero para eso las dirigencias – y quienes las mueven – obligarán a jugar su propio juego o ver por una alianza. Parece que están explorando la venia nacional, pero el tiempo corre y se les está yendo el margen de entre las manos.

En Morena miden eso. Su situación es interna. Están reagrupándose, y en función de la candidatura, tienen que forjarse la unidad. Esa es la agenda por la que transitarán de aquí a que puedan anunciar la candidatura. Por ende, tendrán que nombrar antes una coordinación de defensa de los comités o de asambleas de la 4T para, posteriormente, de trabajar la unidad de coordinación se pase a candidatura. Esa podría ser una jugada.

El tiempo corre y en Morena lo saben. Por eso el reagrupamiento.