De repente en Guasave se olvida el evangelio que le da sustento a sus formas de vida: somos una familia y todos nos conocemos, somos una comunidad que ve por sí misma y nadie puede estar por arriba de nadie. Aunque en algunos momentos de su historia existe gente que cree que lo de todos es de unos nada más.

De repente llamó poderosamente la atención que a un lugar muy conocido por los guasavenses le saliera dueño. Sí, con documentos municipales en mano pareciera que lo colectivo tiene dueño y no es el pueblo. La situación pareciera que el municipio le vendió o le cedió un polígono por $500 pesos de aquel tiempo, fue a mediados de los 70´s cuando el PRI lo podía todo, en que dicho en guasaveñol: un padre que era alcalde le vendió a su hijo ese polígono, que en aquel tiempo se desconoce qué tan alejado estaba de la Zofemat o si eran terrenos ganados al mar.

Hoy en día, todo parece indicar que esos terrenos les pertenecen a la Federación. Por ende, la Profepa clausuró temporalmente ese predio, ya que según el artículo 27 de la Constitución que establece que la propiedad de las tierras y aguas le pertenece a la nación. Ahora bien, las 50 hectáreas fue a $500, o sea a $10 la hectárea. Así fue el proceso de esos terrenos.

Mientras el proceso camina, ¿qué hubiera pasado en Guasave si La Ensenadita realmente tuviera dueño y no son los guasavenses? ¿Ardería el pueblo?

En la tierra donde todavía en sus mesas hay abonados o donde el pan se comparte, lo comunitario es parte de su esencia y por eso el saber que un espacio que es de todos tenía dueño y no eran ellos causó revuelo, algunos se reían de la ocurrencia y otros no daban crédito.

Lo mejor de Guasave -rezaba el slogan- es su gente.

En muy pocos casos a algunos no les aplica… y Semarnat lo sabe.