Post partido
Estamos a muy pocas horas de comenzar a vibrar con una nueva temporada de la siempre apasionante Liga Arco Mexicana del Pacífico. En su edición 2025 – 2026, los Charros de Jalisco partirán como los campeones defensores del circuito invernal, y a eso hay que sumar las novedades tan interesantes que Salvador Escobar, flamante presidente del circuito, pone a disposición de los aficionados al rey de los deportes.
Para esta edición nos enfocaremos en lo contrastantes que han sido las realidades de los nuevos integrantes del vecindario beisbolero de la región. Dos nuevas caras que parten como las novedades que todo seguidor al campeonato querrá ver cuando les toque visitar el estadio de su localidad: los Jaguares de Nayarit y el Tucson Baseball Club.
Ambos equipos han tenido una fase de preparación previa a su incursión en la Liga tan diferente, que bien podemos asegurar que el contraste entre ambas realidades es tan marcado como el blanco y el negro.
Primerio hablaremos de los Jaguares de Nayarit, que llegan a nuestro beisbol gracias a la venta de la franquicia de LMP de los Sultanes de Monterrey, quienes pasaron sin pena ni gloria por el torneo invernal, y que finalmente, tras algunas temporadas donde su afición decidió darles la espalda durante el invierno, han dicho adiós al compromiso y lo ceden a una organización que pinta ser muy seria y con objetivos muy claros.
El plantel felino llega al beisbol profesional con muchísimas credenciales desde el punto de vista administrativo y de infraestructura; esto lo respaldamos con la presencia del empresario Carlos Peralta, reconocido hombre de negocios a nivel nacional, y que ha mostrado muchísimo interés y seriedad para integrar un plantel competitivo y que esté a la altura de lo que representa jugar en el Pacífico. Y además de ello, el inmueble que recibirá a los Jaguares es de primerísimo nivel, el conocido “Coloso del Pacífico” ha acogido eventos de beisbol internacionales, aunado a que cuenta con instalaciones muy modernas, a la altura de lo que exige el beisbol profesional.
En cuanto a talento humano, la dirección corre a cargo de Luis Carlos Rivera, con vasta experiencia en nuestro beisbol y que le brinda bastante cartel al club, y a eso hay que destacar la presencia del actual champion bat de la LMB: Carlos Sepúlveda y Randy Romero, exvenado de Mazatlán en sus filas. Y no debemos dejar pasar que Nayarit también es un semillero de muchísimo talento joven, por lo que tienen proyección a futuro para asentarse en el circuito.
Jaguares nos presenta un proyecto muy serio y bastante esperado por los aficionados de Nayarit. Hasta el momento en sus redes sociales han dejado ver una conexión casi instantánea con su gente, quienes seguramente desde el primer partido estarán abarrotando el Coloso del Pacífico y demostrando el porqué están en nuestra Liga.
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Y luego tenemos el siguiente caso, el Tucson Baseball Club que hizo levantar muchísimas cejas cuando se dio a conocer el anuncio de que los Mayos de Navojoa decían adiós a la LMP. Digo, era una crónica de una muerte anunciada, puesto que la tribu tenía muchos años en franca decadencia y con un rezago muy marcado a nivel infraestructura.
Mientras absolutamente todos los estadios del circuito se modernizaban y entregaban instalaciones mucho más modernas y de primer nivel, el Manuel “Ciclón” Echeverría se quedaba muy atrás en cuanto a amenidades y convocatoria se refiere; cada vez era más común ver como el vetusto inmueble tenía entradas sumamente pobres, y al final de cuentas, la situación era insostenible.
A nadie nos sorprendió el anuncio de Mayos mudándose de Navojoa, lo que en realidad nos movió el tapete fue el destino del equipo.
Uno esperaba que se mudaran a una plaza dentro de nuestro territorio; en años anteriores habíamos escuchado de ciudades como La Paz, Guaymas o incluso Tijuana con la firme intención de entrarle a la Liga, pero jamás esperamos que el destino de los “aguerridos” Mayos fuera nada más y nada menos que los Estados Unidos de América.
¡¿QUÉÉÉÉ?!
El presidente del equipo, Víctor Cuevas, dio a conocer que el Kino Sports Complex de Tucson Arizona será la nueva casa de los Mayos, y que además de ello, el nombre del equipo pasó a ser Tucson Baseball Club, sin algún mote o una mascota que vista al equipo de la ciudad norteamericana, y desde ahí empezamos con dudas.
Nunca se hizo mucho movimiento o aspavientos de la mudanza de Mayos a Tucson, no hubo movimiento en redes sociales con esta nueva identidad, o anuncios de jugadores importantes que se sumaban al plantel como para despertar el interés de los aficionados, nada, simplemente, el equipo se movió del punto A al punto B.
Pasaban los días y el silencio desde el interior del Tucson Baseball Club era muy extraño, hasta que hace un par de días nos enteramos que el equipo estadounidense no podrá jugar en su casa por problemas en los visados de los jugadores, y si eso ya es sumamente serio, también debemos comentar que las oficinas de migración de los Estados Unidos están sumidas en una huelga en contra de los procesos administrativos propuestos por su presidente Donald Trump, por lo que la resolución de este problema se encuentra en el limbo.
¡Vaya sorpresa! Víctor Cuevas, quien tuvo tanto tiempo para solventar ese tema, se esperó al último día para tratar de arreglar la situación, y al final de cuentas el “cuete” le tronó en la mano.
El plantel de Arizona no puede jugar en casa, y para ello se les ofreció la solución de que jueguen en casa de Naranjeros de Hermosillo mientras se resuelve la situación del visado de sus jugadores, eso sí, sin el goce de entradas por boletaje o venta de alimentos, que al final de cuentas es de donde recogen dinero las arcas de los equipos.
Una situación que nos pintaba extraña por lo opaca que se veía esta mudanza, muchísimo hermetismo se guardaba con el Tucson Baseball Club, y al final de cuentas ya vimos por qué; se trató de algo extremadamente improvisado, y nunca dimensionaron lo complejo que es mudar a un equipo no solamente de una ciudad, sino de un país.
¿Dónde terminará jugando el equipo internacional? Solamente la Liga sabe, pero lo que sí podemos constatar, es que la LMP se ha visto muy poco profesional con la situación, y los que tanto presumían ser “la liga más organizada de México”, nos demuestran lo contrario.
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Hoy vemos dos realidades distintas, un equipo que tenía toda la intención e interés de sumarse al circuito y que se preparó como debía para afrontar este desafío, y por el otro un equipo nacido por el producto de la improvisación y el desinterés por hacer las cosas de manera adecuada.
Así las cosas.
Por el momento lo dejamos hasta aquí, ya nos leeremos el próximo viernes con todo gusto de nueva cuenta.
Hasta la próxima.
