Estamos a muy pocos meses de que comience la Copa Mundial de Norteamérica 2026, y para la gran fortuna de nuestra nación, México se encuentra calificado en automático a la justa veraniega que por primera vez en su historia se celebrará en 3 países, y digo para gran fortuna porque a como andan las cosas en el campamento nacional, en una de esas y no calificábamos al torneo
No es ningún secreto que el presente de México a nivel selección mayor está oscilando entre lo paupérrimo y lo muy mediocre. No tenemos las mismas “vacas sagradas” que por años han robado en la selección como lo fueron los Guillermo Ochoa, Javier Hernández, Héctor Herrera, Giovani Dos Santos, entre muchos otros, pero estas mismas “vacas sagradas” sí han mutado en nuevos jugadores completamente intrascendentes: Charly Rodríguez, Luis Romo, Orbelín Pineda, Hirving Lozano y el caso de Jesús Gallardo.
Ante una muy anémica media cancha, la falta de respuestas y de resultados positivos ha hecho que Javier Aguirre, quien por cierto también anda robando mucho como entrenador del equipo, es lógico que se busquen soluciones en futbolistas que eternamente han estado en el ojo de la polémica, hablamos del caso de los jugadores naturalizados.
En nuestra historia hemos tenido solo un puñado de jugadores de diferente patria que han decidido representar a México en torneos internacionales, y muchos han tenido resultados promedio y sin muchos reflectores: Sinha, Matías Vuoso, Lucas Lobos, “El Chaco” Giménez, Leandro Augusto, Julián Quiñones… todos ellos han logrado aportar algo simbólico más no extraordinario en los eventos que han vestido la camiseta nacional.
Y una vez más nos encontramos en una nueva entrega de este tema con los naturalizados, una nueva oportunidad para demostrar un patriotismo barato en contra de un futbolista que tiene las credenciales para poder aportar algo nuevo al equipo nacional, pero tomando en cuenta el equipo donde juega, la afición mexicana prefiere reprobar esta nueva incorporación.
Estamos hablando del futbolista español, hoy naturalizado mexicano, Álvaro Fidalgo, mediocampista del Club América surgido de las fuerzas básicas del Real Madrid Castilla y que este próximo año se unirá a los procesos de convocatoria de la Selección Mexicana, y muy seguramente lo veremos defendiendo la camiseta tricolor el próximo verano de 2026.
Estamos hablando de un jugador que desde su llegada en enero de 2021 ha marcado una diferencia abismal en la Liga MX, un futbolista que siempre se ha caracterizado por jugar limpio y elegante, encontrando espacios y distribuyendo el balón de manera impecable, sumado a su probada capacidad para limpiar zonas de mucho tráfico de oponentes como si fuera algo sumamente sencillo
No en vano el español es el pilar de un América que logró llegar a cuatro finales de manera consecutiva y adjudicándose tres conquistas al hilo, un hito sumamente difícil de emular en un formato de competencia como el que tenemos en nuestro país, y pese a ello, la gente considera que Fidalgo no tiene el nivel suficiente para poder ser seleccionable al equipo nacional.
¿De verdad la afición es objetiva?, ¿o simplemente es ese “antiamericanismo” barato que en nuestro país nubla el buen juicio deportivo?
Nos hemos topado con comentarios que la verdad dan risa y nos confirman que en México no existe una cultura futbolística. Además de que la ignorancia permea hasta en el pasatiempo deportivo que supuestamente es el favorito del país, y ciertamente, tenemos los resultados deportivos que nos merecemos.
“Es que Fidalgo no te mejora a Charly Rodríguez o a Luis Romo”, “es que Fidalgo le va a bloquear el desarrollo de Gilberto Mora”, “es que Fidalgo es español y no siente los colores de México, quiere jugar acá porque en España no le alcanzó”, “es que Fidalgo va a bloquear el desarrollo de los sub-20 que tuvieron un gran papel en Chile”…
Vamos a empezar diciendo que Charly Rodríguez y Romo han tenido más de 4 años en las convocatorias de México y no ha pasado absolutamente nada con sus minutos en el campo; de hecho, la media cancha ha sido el talón de Aquiles de la selección en los años recientes y estos futbolistas están en ese nivel porque tristemente no ha surgido alguien que brinque a pelear el puesto, y ¡oh sorpresa!, el que viene a pelear este sitio es Fidalgo.
Gilberto Mora juega en una posición y tiene un rol diferente al de Álvaro Fidalgo, por lo que su “desarrollo” no se verá bloqueado por el asturiano, al contrario, Mora tendría en Fidalgo un pilar donde delegar muchas de las responsabilidades del medio sector y poder buscar más opciones de ataque al frente.
Cuando Lucas Lobos, Leandro Augusto, “El Chaco” Giménez o Sinha tuvieron la oportunidad de jugar con México, nadie puso el pero de que “no le alcanzó en su país para jugar con la selección”, y ahora que Fidalgo tiene la firme convicción de buscar ayudar a nuestro país, ¿la gente lo ningunea?
Y finalmente, los jugadores sub-20 que vimos en Chile en el mundial pasado demostraron lo de siempre en México, una falta de formación a nivel mental para momentos de mucho apremio, “es que prefiero caer eliminado con un sub-20 que con un naturalizado” la verdad es un argumento muy mediocre, y por el simple hecho de que el jugador naturalizado sea del equipo que más animadversión genera en México es lo que de verdad le cala al aficionado promedio mexicano.
Haciendo comparaciones, no me ha tocado leer o escuchar que un aficionado español se moleste porque su máximo baluarte ahora sea Lamine Yamal, jugador marroquí con pasaporte español y que juega en el FC Barcelona, ¿acaso hay algún aficionado del Real Madrid llorando porque Yamal les entregó una Eurocopa?, por supuesto que no.
O incluso en 2010, no conozco a ningún español aficionado del Real Madrid o de otro equipo de España que se enojó y quiso regresar el título mundial conseguido en Sudáfrica porque Andrés Iniesta, baluarte del FC Barcelona, anotó el gol con el que se coronaron aquella noche en Johannesburgo.
Veamos el caso de Francia, donde muchos de sus jugadores son nacidos en África, y lejos de quejarse, los galos han disfrutado de una generación sumamente competitiva y que los tiene en los primeros planos, ya el hecho de tener jugadores exclusivamente nacidos tu país ha dejado de ser algo relevante, y el presente del fútbol mundial ya lo demanda.
Hay que dejar de lado esa ridiculez de denostar al futbolista naturalizado solamente porque viene del América y seamos objetivos, Fidalgo no es un jugador del nivel de los 10 mejores del mundo, pero sí es de los 10 mejores futbolistas que hoy en día juegan en nuestro país, y más importante aún, sí es mejor que los actuales mediocampistas que dan pena en la selección mexicana.
No se es menos conocedor del fútbol o menos mexicano si aceptamos esta realidad, y entre más rápido lo asimilemos y abracemos, será mejor para todos en miras de lo que se viene en junio de 2026.
Aquí la dejamos, excelente semana.
Hasta la próxima.
