Reinventando la Política
La gobernabilidad de un municipio, de una ciudad, una de sus arterias de gobernabilidad es la protección civil, si esta funciona correctamente la ciudad está segura en su estructura, pero si no funciona pueden suceder tragedias y con ello perderse vidas.
Es el caso de la tienda en Hermosillo, sí, otra vez en Hermosillo la tragedia toca a la puerta, primero la guardería ABC y hoy la tienda verde de las cuales hay cientos en el país. Sin duda algo falló en el esquema de supervisión de la seguridad de la tienda que provocó el incendio que fue provocado por una falla en el sistema eléctrico del almacén.
¿Qué no lo tenían previsto? ¿No habían supervisado PC el cableado?
Esa falla le costó la muerte a más de 20 personas, 23 según el conteo, entre trabajadores, estudiantes, madres e hijos, sin duda fue un suceso que enluteció a Sonora.
Mientras la gente está diciendo caiga quien caiga, que paguen los responsables ¿A quiénes van a culpar? ¿Qué no hizo bien la tienda para obviar o ahorrar los costos del cableado? El desatenderse de la seguridad de la tienda hoy provocó que se perdieran vidas y a la empresa tiendas clausuradas o suspendidas en una parte del país. ¿Y todo por qué? Por ahorrarse unos pesos, hoy lamentan vidas y sus tiendas cerradas, por lo menos en Sonora y unas cuantas en Culiacán, Sinaloa.
Sin duda, la protección civil es un tema en la agenda pública que preocupa por temporadas, pero cuando no hace bien su trabajo este cuesta vidas y enlutece familias.
A Hermosillo otra vez le vuelve a pasar. ¿Y el gobernador Durazo? ¿Y el alcalde de Hermosillo?
¿Qué aprendemos de esto? Que mientras no se castiguen a los que permiten que las tiendas flamables sigan funcionando pues habrá más explosiones y sigamos llorando vidas injustamente.
Mientras no haya vigilancia, ni castigo, esta práctica la volveremos viviendo. Si después del ABC volvió a pasar, si no hay castigo… estos sucesos los volveremos viendo. Duele, pero volverá a pasar.
¿Por qué? Porque nadie paga y la negligencia lo permite. Volverá a pasar.
