Asistir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara es como revivir el estribillo de la canción introductoria de 31 Minutos: “Descubrí un mundo lleno de colores”. Es adentrarse a un espacio en el que los libros dominan a las personas y se observan auténticos ríos de visitantes recorriendo los stands de las editoriales en busca de sus ejemplares favoritos o, bien, acudiendo a los salones para escuchar a su autor predilecto. Durante esos días, la Expo Guadalajara se transforma en un portal donde el tiempo parece detenerse y quienes cruzan su umbral solo encuentran bondad y buena fortuna en el mundo.
En la edición de 2025, la ciudad invitada fue Barcelona, recibiendo a miles de asistentes entre el 29 de noviembre y el 7 de diciembre. Entre los conferencistas destacados estuvieron Richard Gere y el gran Joan Manuel Serrat, así como la extraordinaria Rita Segato junto a numerosos autores y caricaturistas de renombre internacional.
Este año, la FIL superó el millón de asistentes, cifra equivalente a casi la tercera parte de la población de Sinaloa. Participaron más de 800 escritores provenientes de 44 países y 20 lenguas distintas. Además, se ofrecieron conciertos gratuitos con artistas de Barcelona y se habilitó un espacio especial para niños con actividades y talleres diseñados para ellos.
Perderse en la FIL es sumergirse en océanos interminables de libros. Ver a tantos jóvenes y niños reunidos allí es comprender que el mundo aún tiene esperanza y futuro. Quizá, esa sea la señal más poderosa del lema de la FIL 2025, inmortalizado por la gran Merce Rodoreda, que bien aplica en estos tiempos oscuros y de paradojas marcados por la tristeza que origina la violencia y la alegría de los aplausos al poder:
“Vendrán las flores…”
