A mucho sol y poca sombra

Imaginen ustedes pertenecer a un gremio que trabajó por más de 25 años, entregó su vida por una institución y que organizadamente lograron victorias en derechos adquiridos con base a su movilización, organización y lucha.

Imaginen que pertenecen a ese grupo, que aguantó desapariciones, aguantó golpizas, señalamientos, se entregó a su labor sin seguridad en nada y paso a paso fue adquiriendo no solo una identidad política-ideológica, sino también certeza laboral y en teoría a futuro.

Por último, imaginen que son de ese grupo, ese que hoy estando a solo unos días de la Nochebuena, de prepararte todo el año teniendo certidumbre en poder a lo largo del año hacer cálculos de tus finanzas para sacar a crédito, hacer inversiones en compra de vehículos, casas, muebles o un teléfono, qué decir en educación o salud, pero de pronto.

Imagina que eres de ese grupo al cual culpan porque al luchar por tener esos derechos de los cuales hoy gozas no tuviste en cuenta la inversión que tendría que hacer en ti tu patrón y cómo eso impactaría en el gasto operativo del día a día de tu excentro laboral. Si hoy tu expatrón te culpa de una crisis derivaba a que casi el 40% del presupuesto anual se va en pagarte. IMAGINEN.

Pues más allá de la imaginación, hoy los jubilados de la UAS si bien son un gran número y sus prestaciones en el gremio de jubilados van más allá en muchos casos de lo que hoy pudieran gozar las y los trabajadores que se jubilan en otras universidades o trabajos, hoy son culpados de malas planeaciones financieras pasadas, auditorías que no quedan claras, de manejos al interior de administraciones que engrosaron nóminas en espacios no claros y en el no reconocimiento de horas en preparatorias que se quedaron sin fuente de financiamiento, esto aunado a la corta recaudación por ser una universidad que realmente cobra poco en comparaciones de otras instituciones formadoras de profesionista y que se dicen públicas, como la Escuela Normal de Sinaloa o la Universidad Autónoma de Occidente, quienes cobran cuotas que en ocasiones son los filtros perfectos para deshacerse de aspirantes.

Pues bien, la realidad supera la ficción, si bien es un mandato de la federación, dicho por las partes, el que se haga una reingeniería financiera y no solo en la UAS, la dicha reingeniería viene a impactar injustamente en el gremio de jubilados, un golpe duro con lo cual se buscan generar mecanismos para mantener operativas económicamente a las universidades públicas del país, pero al mismo tiempo busca ponerle un orden al desaseo financiero de las mismas.

Por ultimo imaginen ustedes, pónganse en el zapato de un jubilado promedio, no del que se jubiló con doble pensión, sobresueldo, tiempo completo y recontratado, no, imaginen ustedes ser un jubilado que terminó su vida laboral con un sueldo promedio, y que llega la Nochebuena y lo único que puedes ofrecer a esta noche tan especial a tus nietos y nietas será un abrazo y por el contrario, esperarás que tus hijas e hijos puedan apoyarte o rescatarte del grave problema en el que te tiene metido un grupo que desde 2005 se enquisto en la universidad y no puso un alto al desaseo financiero, por el contrario lo agudizó.

Deseo de todo corazón que las jubiladas y jubilados de la UAS puedan pasar una Nochebuena, Navidad y año nuevo en compañía de sus familias y seres queridos, logren que se les apoye con sus prestaciones, y que su regalo de Navidad sea que quienes lideran la universidad encuentren los mecanismos para no agredir las prestaciones y los derechos adquiridos de quienes pusieron cimientos de la Universidad Autónoma de Sinaloa o al menos de la que hoy es.

Lo que debió hacerse en su momento se pasó de largo con fines políticos, hoy es urgente sí una reingeniería, pero que no transgreda el principio legal de los derechos adquiridos. Porque aguas, pudiera ser el caso que la universidad use el presupuesto y recorte a jubilados, ellos demanden y ganen, sí, ganen quien sabe después de cuantos años, rectores y administraciones y para entonces quizá muchas y muchos no puedan cumplir con cobrar lo que dieron en vida.

O por otro lado, una universidad que recibe más presupuesto que la capital del estado, sin contar lo extra o lo generado por ella misma, no es cosa menor, a la UAS se le apoya más que nunca, se le invierte y tiene en el gobernador y en la federación aliados importantes, ya estará en ella el lograr dar en el blanco para generar los consensos.

Mientras tanto, las mesas de negociación entre las partes parecen avanzar y darle razón a quienes dedicamos esta columna, porque nadie niega la crisis en la UAS, nadie niega que no tiene dinero, pero tampoco nadie cree que se deba atentar contra los derechos laborales que ganó un gremio a lo largo de una vida.

¿Qué nos queda a los que nos quedamos?