En Ahome, por situaciones de brotes de violencia en la zona rural, de repente, el machete emergió como símbolo de poder y de dominación. Al parecer, han sido pandillas de jóvenes los que han estado usando esta herramienta de trabajo y símbolo de resistencia como un dispositivo de control y miedo.
Ante varios hechos de violencia perpetrados con machetes, las autoridades del municipio ya piensan en regular su uso y enmarcarlo en el Bando de Policía y Buen Gobierno con el fin de actuar contra quien lo utilice como arma de ataque. Por ende, las autoridades ya empezaron con su trabajo de convencimiento en el cabildo ahomenese.
Sin duda, la medida intenta prevenir y dotar a las autoridades municipales de una herramienta legal para que actúen, pero pueden abrir la puerta al catálogo de extorsiones por parte de algunos oficiales de la policía. Si no van a fondo, a la raíz del por qué están pasando este tipo de situaciones, posteriormente, la ciudad y sus alrededores enfrentarían una problemática más grave.
El ayuntamiento tiene que entender que esta medida de llevar el machete al Bando de Policía, sin una medida de seguimiento e investigación social, solamente se volverá un problema a la larga, y esos jóvenes de pandillas que hoy usan machete, posteriormente, pueden llegar a ser reclutados, en un futuro, por el crimen organizado.
Ahí está la UAIM y la Escuela de Antropología de la UAS. Ambas instituciones cuentan con el rigor científico y con académicos respetables para poder llevar a cabo un ejercicio de investigación en las zonas en donde han aparecido los macheteros.
Sin duda, sería un ejercicio gobierno-academia en donde podrían tener un diagnostico social y para poder construir mejores soluciones, no nada más intentar controlar al machete.
Prohibir siempre abre la puerta para que la conducta se expanda. Ahome siempre ha sabido leer a su gente.
En el ayuntamiento, están a tiempo, pero si todo se lo dejan al cabildo al rato esa zona será las ligas menores del crimen organizado. Al tiempo
