El día de ayer, se presentaron los resultados para la revocación de mandato del gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, uno de los más emblemáticos del obradorismo.
Llamó poderosamente la atención que uno de los estados en donde todas las familias reciben al menos uno de los Programas del Bienestar, hay 1, 555, 972 beneficiarios, 262 sucursales del Banco del Bienestar y por lo menos más de 300 mil votantes pidiera la revocación del mandatario. Pasados los 500 mil votantes pidieron que siguiera el mandatario, con un 30% de la participación.
Fueron 800 mil votantes los que participaron solamente de un listado nominal de 3 millones de votantes. En la capital, le votaron dos a uno en contra al gobernador.
Aunque salió favorable, el gobernador Jara no es vinculante. Hubo un 10% del listado nominal que salió a decirle que no.
Salomón Jara ganó con 680 mil votos la gubernatura y su ratificación fue de 550 mil votos, pero tuvo 357 mil votos en contra. Esto, en un estado que, discursivamente, es la sede de la Primer Transformación.
Eso es un mensaje de que “el domo de los programas sociales” se está agrietando. El discurso de que los programas sociales son constitucionales les da libertad política a las personas para votar libremente, aunque en el territorio se los recuerden a cada rato.
Lo cierto es que en Oaxaca, cuna del juarismo y estado obradorista, se enviaron señales de descontento, y eso que de cada dos electores uno está en los programas sociales y de que, además, todas las familias son parte de uno.
El domo se agrietó. Este mensaje va a obligar a que las clases políticas locales de Morena en los estados cometan los menos errores posibles.
Cabe señalar que el tema de la reforma electoral pesó porque el PT, su aliado nacional, les jugó las contras.
La lectura de Oaxaca prende las alarmas en Palacio Nacional. En esa entidad, de cada 3 beneficiarios de programas sociales, uno salió a votar. Si la presidenta va a ir a revocación, no va a correr riesgos en el 2027. Por eso va a ir en la boleta, por eso va a necesitar a los gobernadores y por eso, tal vez, les va a encargar la elección.
Por esa razón, en Morena, en los 17 estados, irán a sacar la figura de coordinadora o coordinador de los Comités de Defensa para, posteriormente, en los tiempos legales, ya en 2027 ser declarado candidato o candidata a la gubernatura. Tienen que asegurar el territorio con los grupos y esos seis meses antes servirán para limar asperezas.
Además, va por la Cámara. Necesita quitarse la presión de la revocación para hacer a un lado los demonios de Palenque.
La lección de Oaxaca obliga a asegurar la base política porque una cosa es cierta: Morena, al parecer, va a cambiar de piel. El domo de los programas sociales ya se está agrietando y la gente ya se dio cuenta… porque ya pone bolsa. Al tiempo.
