Post partido 12 de enero
Haciendo un pequeño paréntesis con el tema de la NFL, en el cual por cierto estamos cerrando con una tasa de precisión del 80% al solamente haber fallado en el pronóstico del juego entre San Francisco y Filadelfia, cambiemos el apellido del fútbol al “soccer”, porque este fin de semana también se cimbró un terremoto importante en una de las instituciones más grandes del deporte a nivel mundial.
Apenas este domingo que acaba de pasar se celebró la final de la Súpercopa de España, este trofeo que disputan el campeón de Laliga española y el vencedor de la Copa del Rey, en compañía de los dos mejores clasificados del torneo liguero, vamos, esto para hacer a la competencia medianamente más “emocionante”.
Y como no podía saberse, la final la disputaron el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona, en una edición más del conocido “Superclásico” del fútbol mundial; un partido que tuvo un cierre trepidante del primer tiempo, pero que para el complemento, se decantó en un monólogo total de los catalanes.
Las postales del partido no las protagonizaron los vencedores, sino los vencidos, porque una vez más, el equipo galáctico fue superado ampliamente por su némesis, y las reacciones ante una nueva derrota, la tercera consecutiva en una final son las que se llevaron los titulares de todas las portadas del planeta fútbol.
Un Jude Bellingham desaparecido, un Arda Güler que se resbaló y casi se desnuca al momento de querer patear una botella de plástico en señal de frustración al término del partido, y la más impactante de todas: Kylian Mbappé diciéndole a sus compañeros que se retiraran al vestuario y no hicieran pasillo al campeón a pesar de la indicación de su entrenador, Xabi Alonso, de permanecer en la cancha y mostrar respeto al triunfador.
Fue este gesto el que terminó por hacer explotar la olla presto del Real Madrid, y con el equipo aún viajando desde Arabia Saudita hacia España, la directiva anunció el cese del entrenador vasco, en una señal de que la autoridad y liderazgo dentro del vestidor se tomó el año sabático y hoy en día es tierra de nadie.
Para este caso, Xabi Alonso forma parte del problema, es verdad, pero al mismo tiempo hay otra serie de factores que demarcan el fracaso que está siendo esta transición de los madrileños entre la era post Carlo Ancelotti y varios jugadores importantes, y la época actual.
Empezando por el tema de Xabi Alonso, es verdad, el entrenador tuvo una gran campaña, histórica incluso, cuando dirigió al Bayer Leverkusen y los coronó como campeones invictos en una Bundesliga donde el ganador de siempre es el Bayern Múnich; Alonso demostró capacidad para dirigir en Europa y conseguir resultados positivos con plantillas importantes más no de calidad mundial. El problema es que llegó muy “verde” al banquillo más complejo del mundo, sin la experiencia de poder gestionar egos (y vaya qué egos) que ante la mínima señal de debilidad proceden a hacer lo que les plazca.
Una cosa es dirigir al Leverkusen y manejar berrinches de jugadores buenos, más no superestrellas; vamos, no es la misma platicar y venderle una idea de juego a un Patrick Schick o a un Granit Xhaka, con el debido respeto para estos futbolistas, que tratar de convivir con los frágiles egos de Kylian Mbappé, Vinicius Jr., o el propio Jude Bellingham; jugadores que están varios escalones por encima de cualquier futbolista en la historia del equipo alemán.
Desde la llegada de Alonso en verano pasado, el Real Madrid jamás pudo procesar y asentar la idea de juego del entrenador español, incluso se llevó un aparatoso fracaso en el Mundial de Clubes, al ser eliminado de manera categórica por el París Saint – Germain en las semifinales con un ostentoso 0-4 que desató la furia de la siempre exigente afición madridista.
A pesar de que logró hilvanar resultados aceptables, así como también navegar con el equipo en segundo lugar en el torneo de Liga, y todavía vivos en la Copa del Rey, el tiempo para que la idea de Xabi Alonso se pudiera plasmar no fue el suficiente, o bien, no lo supo aprovechar para mantener su cargo en el banquillo, porque casos como el de Jude Bellingham, jugador al que nunca le encontró un lugar en la cancha como sí lo hacía Ancelotti, son una de las razones por las que ahora dice adiós.
Si habrá sido renuncia, o bien la cúpula merengue tomó la decisión final, la verdad es que la secuencia de imágenes donde su propio jugador lo desobedece, y peor aún, lo obliga a seguirlos al vestidor, es una clara muestra de falta de liderazgo por pare del entrenador, y de haberse quedado un tiempo más, era imposible recuperar el control de ese vestuario.
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Ahora, pasemos al siguiente culpable de este naufragio merengue, y son los propios jugadores, especialmente dos de ellos: Vinicius Jr., y Kylian Mbappé.
El caso del brasileño es digno de estudio, desde su traumático revés en la gala del Balón de Oro del 2024, donde perdió el título ante Rodri del Manchester City, Vinicius jamás pudo sobreponerse mentalmente a ese descalabro personal, y dentro de terreno de juego comenzamos a ver la debacle del que otrora fuera uno de los futbolistas más desequilibrantes del planeta.
Prácticamente todo el 2025 lo pasó completamente desaparecido, cual fantasma dentro de la cancha, y ese Vinicius que arrancaba por la banda y dejaba regados a sus rivales, se transformó en lo que el argot ibérico se conoce como un “bocazas”: un jugador fanfarrón que habla más de lo que juega.
Pasaron varios meses sin que pudiera anotar un gol con el Real Madrid, y poco a poco empezó a ser abucheado y recriminado por su propia afición, la única que lo respaldaba en los momentos donde sufría racismo, y hoy, pese a haber anotado un gol en la Supercopa, la realidad es que propios y extraños ya lo quieren fuera del equipo.
Por su parte, Kylian Mbappé, “el pequeño dictador” como lo conocen los españoles, ha ido tomando control de un vestidor que hasta antes de su llegada era funcional y exitoso, y como si fuera algún mal de ojo, desde su llegada al Real Madrid, el equipo ha perdido 3 finales de manera consecutiva, cuando en las últimas 20 incursiones a un partido definitivo se habían alzado con el título en juego.
Curioso, el París Saint-Germain tras su salida ha vivido una época dorada, y como si se tratara de algún tipo de maldición, desde la salida del francés, los parisinos empezaron a despegar, y el Madrid, que venía de unos años de rotundos éxitos, han caído en una crisis.
Lo que si es una realidad es que individualmente Mbappé ha puesto números bastante buenos con el Madrid, pero en un deporte donde se premia lo colectivo, esto se queda corto, y el propio jugador en el transcurso de la presente campaña poco a poco ha ido marcando la agenda del plantel, lo que al final de cuentas le ocasionó problemas a Xabi Alonso, y, con un broche de oro cerró su mandato con el club, a la sombra de un jugador que teóricamente es su subordinado.
¿Quién tomará el timón? Se desconoce completamente, Álvaro Arbeloa fungirá como entrenador interino, pero la temporada del Real Madrid ya está contaminada y en necrosis total, lo que resta es buscar un cierre decoroso y no caer aún más bajo de lo que ya se hundió.
Veremos qué pasa entonces, macho.
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Con esto cerramos por hoy, les deseamos una excelente semana, y a darle con todo.
Hasta la próxima.
