Ciertamente el arranque de la Serie Final de la Liga Mexicana del Pacífico no salió como los aficionados y los propios Tomateros de Culiacán tenían planeado. Como si se tratara de una buena broma por parte de la divina providencia, el equipo guinda se encuentra contra las cuerdas en la batalla por el título contra los Charros de Jalisco, teniendo que viajar a Guadalajara con la serie cuesta arriba 2-0.
Como dijimos, no es el guión que ni la afición ni el propio equipo tenían en mente, porque desde el primer partido, las cosas comenzaron a tomar rumbo equivocado, y pareciera que el timón quedó atascado porque absolutamente nada le salió al equipo guinda en este primer pasaje de la final.
Si la carta fuerte del equipo guinda era el pitcheo abridor con el caso de Manny Barreda principalmente, las cosas no caminaron de la mejor forma porque el as en la rotación de Lorenzo Bundy fue macaneado por la poderosísima ofensiva de Charros con seis carreras en las primeras tres entradas, ventaja que resultó lapidaria y, combinada con un pésimo bateo oportuno guinda, también definitiva para el primer duelo.
Las cosas lejos de mejorar empeoraron en el segundo asalto, ahora con un muy intermitente Luis Cessa, quien volvió a ser ese pitcher medianito que quisieron vender como “ligamayorista” al momento de su llegada, y que demostró que su hermetismo solamente es cosa del pasado, y tuvo una desastrosa salida de 4 carreras limpias en apenas una entrada y un tercio de trabajo, y que fue empeorada por el novato Pedro Reyes, quien permitió otras cuatro carreras en apenas un tercio de entrada. De nuevo, una desventaja de 8-0 jamás pudo ser repuesta por unos Tomateros que se quedaron cerca, pero a la vez lejos de poder empatar, cayendo 10-6.
Haciendo ese micro resumen, vayamos a los datos duros que nos arrojan este primer par de partidos, que nos permiten ver bien el panorama para poder dar con el diagnóstico:
CHARROS ES MERO BATEO: Así es, los de Jalisco solamente pudieron hacerle daño al cuerpo de abridores de los Tomateros, es cierto, que es un golpe desmoralizante el hecho de que te “truenen” a tu mejor carta como lo es Manny Barreda, pero vamos, el line-up que tiene Benjamín Gil le batea hasta a un equipo de Grandes Ligas (obviamente no a los Dodgers). Los Charros tienen la mejor ofensiva de este playoff, y lo dejaron demostrado en su visita a Culiacán.
PITCHEO TITUBEANTE: Por otro lado, también dejaron ver su principal carencia que es el pitcheo, tanto abridor como de bullpen; pudimos notar el nerviosismo de Manny Bañuelos, Jared Wilson, Jesús Cruz y de Ronald Medrano. Pudieron salir avantes porque Tomateros les ayudó a componer la plana, pero la realidad es que ese pitcheo tapatío no intimida a nadie.
TOMATEROS NO TIENE CARÁCTER DE PLAYOFF: Este punto sigue en desarrollo, porque hay que reconocer que hay mucho talento joven en el equipo, casos como el de Ichiro Cano, Poncho Ruiz o el propio Luis Roberto Verdugo nos dejan ver que son jóvenes y apenas se están formando, pero al final de cuentas, hay jugadores con esa misma edad que han demostrado más carácter y temple en momentos de apremio como una final, y han habido varias jugadas donde errores de estos peloteros han costado carreras o rallies para la causa de Charros. Qué decir de jugadores más “experimentados” como Ramón Ríos o Joey Meneses, quienes han dejado mucho que dejar a la hora cero.
NO HAY BATEO OPORTUNO: Tomateros no puede quejarse de la falta de oportunidades, de hecho los propios Charros se han encargado de darles bastantes chances de darles alcance o incluso voltear la tortilla, pero cuando te las arreglas para dejar ¡19! corredores dejados en base entre los dos partidos, pues la verdad no hay mucho que agregar. Es lamentable ver el bat de Román Alí Solís en estas instancias donde es un out por regla, pero resulta más frustrante aún ver cómo los refuerzos Allen Córdoba y Estevan Florial buscan resolver el juego con un swing grande al primer lanzamiento, y el caso de Meneses se cuece aparte; tal parece que la presencia de Jorge “Chato” Vázquez como coach de bateo ya está cobrando factura en este equipo, es como si un ciego quisiera enseñarle a batear en momentos clutch a un manco.
DIAGNÓSTICO: Culiacán ha estado ahí, cerca de conseguir sacar los partidos, han sabido silenciar los bates de Charros con el poderoso bullpen que tiene el equipo guinda, lamentablemente viene esto cuando el daño ya está hecho y es irreversible, Jalisco ha sabido sacar provecho a la principal debilidad del equipo guinda.
Si los Tomateros pudieran conseguir minimizar, o bien nulificar al bateo con su pitcheo abridor, los guindas podrían llevar el partido al terreno de su hermético relevo, y las carreras que caen por cuentagotas no serían tan difíciles de producir para un equipo que no tiene que mirar un marcador tan abultado en la pizarra, y de esa manera no derrumbarse mentalmente antes de tiempo.
Ahora, toca ir a Jalisco, a un parque donde cualquier jugador profesional puede batear como Shohei Ohtani o Vladimir Guerrero Jr., la diferencia aquí radica en que los abridores de Charros no son la gran casa: Luis Iván Rodríguez y Luis Payán no son ni de cerca lanzadores de élite, pero el problema no será batearles, será que no le bateen a Culiacán.
La consigna es difícil, tienen que conseguir al menos dos triunfos en el Panamericano para poder regresar a Culiacán, y si el equipo se sigue mostrando ansioso al momento de batear, y los abridores no pueden conseguir más de 3 entradas de trabajo, los Charros incluso se llevan esta serie por barrida, echando más sal a la herida de esta rivalidad entre Culiacán y Guadalajara.
Vamos a ver que sucede.
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Aquí nos despedimos hoy, les deseamos un excelente fin de semana, y nos leemos el lunes con los protagonistas del próximo Súper Tazón.
Hasta la próxima.
