Reinventando la Política
La mañanera del lunes pasado bien pudo leerse como aquel telegrama de Zaragoza a Juárez: las armas se han cubierto de gloria. Un día antes, las armas del Ejército Mexicano habían abatido al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Minuto a minuto, el general secretario Ricardo Trevilla Trejo expuso con detalle quirúrgico la operación. La localización fue posible —dijo— gracias a una pareja sentimental que había abandonado el sitio días antes. Como en el caso de Bin Laden, no se buscó al hombre, sino al nodo: el punto donde convergían asistentes, apoyos y rutinas. Ahí fue ubicado. Después vino el abatimiento. De ahí, también, la relevancia de la coordinación con el gobierno estadounidense bajo el paraguas de la cooperación internacional.
Pero para el magnate inmobiliario y presidente estadounidense, hoy primer inquilino de la Casa Blanca, no fue suficiente. Donald Trump pidió más. Llamó a reforzar la seguridad en México y dejó claro que no se detendrá: vendrán más capturas, más exigencias, más presión.
Salvo en estados como Michoacán y Tabasco, el resto del país amaneció en relativa calma el lunes. En el Edén persistieron los bloqueos; en Aguililla, tierra del capo abatido, se registraron incidentes. La resaca del golpe fue desigual.
Lo cierto es que el domingo, 20 estados presentaron narcobloqueos. En por lo menos la mitad de ellos habrá elecciones a gobernador en 2027. Eso no es un dato menor: anticipa un reacomodo de las dinámicas criminales y, con toda probabilidad, de las dinámicas políticas. El mapa del poder —legal e ilegal— podría redibujarse. En ese contexto, el mensaje del lunes no fue casual ni meramente informativo: fue político.
En la mañanera del lunes, el general secretario cerró con una frase contundente: “Se puede ver desde muchas ópticas, pero es definitivo que cumplieron su misión. ¿Y qué es lo que se demostró? La fortaleza del Estado Mexicano.” Eso se lee tal cual: la fuerza del Estado la demuestran sus fuerzas de seguridad no su clase política. Quien sostiene al Estado no es su entramado político, es su aparato de seguridad que recompone los errores del entramado político.
No miente el general Trevilla. Hoy por hoy, el Ejército sostiene a la Cuarta Transformación. Por eso el tercer piso será policial-militar, son los únicos que están limpiando los escombros del primer piso, más los que deje el segundo piso.
Y en Morena ya pueden decirlo sin rodeos:
¡Con el Ejército, todo; sin el Ejército, nada!
