Reinventando la Política
El libro de Julio Scherer ha desatado un inusitado despliegue de obuses al interior de Morena. Sin duda hay claves entre líneas que pueden develarse lo que estamos viviendo actualmente en materia de gobernabilidad, pero sobre todo la herencia que se está viviendo en materia de seguridad.
En el apartado “Los militares, el caso Cienfuegos”, en la página 182 el autor devela:
“Lo que se intentó con la detención de Cienfuegos —que venía precedida del juicio contra el Chapo Guzmán y luego por la detención de Genaro García Luna— era un maxiproceso contra los Gobiernos mexicanos”.
Entonces, ¿qué podemos leer de ese maxiproceso? ¿Existió una estrategia para llevar ante la justicia estadounidense a los gobiernos mexicanos, posterior a García? Lo que se puede leer es que sí existió esa estrategia, pero pareciera que ese maxiproceso se pausó y el gobierno americano (con los democratas gobernando) decidió detener su estrategia y cambiar de flanco, dejar el lado verde-olivo e ir por otra vertiente: ir por jefes históricos, asi como el esquema de relaciones y (ya con los republicanos) iniciar una feroz persecución contra los cárteles y develar nexos del crimen organizado con estructuras institucionales. No en vano Trump dice que la presidenta Sheinbaum es una gran persona mas no tiene el control del territorio.
Y fue con Trump donde se arremetió: volviendo la figura de terrorista a los cárteles del narcotráfico. Es ahí donde se puede abrir la frontera del reinicio del maxiproceso. Ese suceso fue en octubre de 2020.
En junio del mismo año, sucedió el atentado al entonces secretario de Seguridad de la CDMX. Scherer Ibarra devela en su libro, que fue el conducto para ofrecerle una Embajada a García Harfuch: una salida.
“Una vez que sucedió el atentado y que el presidente tuvo conocimiento cabal de que la salud de Omar estaba bien, me pidió que le ofreciera irse de embajador al lugar que él quisiera. Y Omar, como es y por lo que es, me dijo que no, que ya había hablado con la jefa de Gobierno, con Claudia, «Y lo único que quiero —me dijo— es seguir sirviendo a mi país en la trinchera que me tocó. No quiero otra cosa. Agradécele —me pidió—, por favor, al señor presidente». El resto es historia”.
El dato es revelador: el presidente pretendió sacar del país entonces, al actual arquitecto de la política de seguridad en el país.
Dos eventos en menos de 5 meses que sucedieron hace 6 años y que develan lo que pudiera venir en estos tiempos: el maxiproceso y la revelación de que López Obrador en un acto de proteger con un cargo diplomático al hombre más fuerte de la seguridad y el más poderoso interlocutor con los Estados Unidos.
Entonces bajo esta situación los eventos se leen así: ante el atentado AMLO intentó -a través de una Embajada- sacar de la jugada al futuro interlocutor en Seguridad, meses después detuvieron un proceso de llevar al banquillo a las autoridades mexicanas, siendo por la vertiente del Ejército, institución a la que le ha dado sostenimiento y gobernabilidad a la 4T.
Si García Harfuch lo hubieran sacado del país, ¿qué hubiera pasado con la seguridad del país?
¿Estados Unidos está reiniciando el maxiproceso a las autoridades mexicanas que el autor del libro dice que se pretendió iniciar con el General Cienfuegos? Si esto fuese cierto, entonces, ¿y en la línea del tiempo a qué autoridades pretenderá juzgar?
Si García Harfuch se hubiera ido a un cargo al servicio diplomático en el segundo piso de la transformación, ¿seguiría el abrazos no balazos? ¿Cómo estaría el país? ¿Cómo estaría Culiacán? ¿Qué hubiera pasado con los americanos si los hubiesen dejado sin interlocutor?
Si así a Trump no se le puede parar.
