Nos encontramos a poco más de tres meses para que comience la Copa del Mundo Norteamérica 2026, y, lejos de decir que México en general se encuentra “listo” para afrontar lo que será uno de los torneos más ambiciosos y desafiantes en la historia del fútbol, hoy más que nunca nos atrevemos a afirmar que estamos a la deriva y más cerca de lo que parece será uno de los ridículos más grandes en la dilatada experiencia mundialista de nuestra nación.

Antes de brincar a lo deportivo, pasemos primero al tema infraestructura; el Estadio Azteca aún se encuentra en obra negra, avanzando a marchas forzadas, y hasta con un anuncio por parte de su dueño, Emilio Azcárraga Jean, diciendo que el estadio no estará listo para las fechas marcadas del 28 de marzo, cuando México se mida contra Portugal en lo que se plantea sea la gran reapertura.

De hecho, desde fuera y en los videos publicados, el inmueble se mira prácticamente igual a cuando el América lo desalojó en 2024 para echar a andar la serie de “remodelaciones” que le están realizando. Entre pleitos con los locatarios de los palcos, los retrasos en las obras de las gradas, y el nulo trabajo que se ha hecho en la techumbre de este, los trabajos ya tienen el tiempo encima, y vemos distante que el estadio sea entregado en mayo a la FIFA para que comience con sus labores de adecuación a los estándares del torneo veraniego.

Decían incluso que las Águilas volverían el 11 de abril a Santa Úrsula para disputar el cierre del campeonato en la que siempre ha sido su casa, pero siendo francos, es básicamente imposible que eso pueda suceder, y más que una realidad, suena a un sueño guajiro por parte de la directiva y de la Liga MX.

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Y en el lado deportivo, las cosas no pintan particularmente mejor, si bien la FEMEXFUT ha anunciado una serie de partidos de preparación bastante interesantes ante rivales importantes que se encuentran en el top 15 de la clasificación mundial, no creemos que vayan a servir de mucho si el entrenador nacional no tiene ni la menor idea de lo que busca plasmar con el equipo nacional.

Recordemos algo, primero que nada, este proceso mundialista ha estado marcado por el hecho de que México, al ser país organizador del Mundial, automáticamente consiguió su clasificación al torneo, de manera que fueron 4 años donde no se exigió en lo absoluto a los futbolistas mexicanos, situación que también “echó a la hamaca” a la Federación.

Arrancamos el proceso con Diego Cocca en 2023, entrenador que los propios jugadores quisieron fuera del equipo porque los ponía a entrenar doble sesión. Sí, así como lo leen, los futbolistas, a quienes se les paga por patear una pelota, no querían entrenar, y fue así como terminaron cesando al argentino.

Llegó el turno de Jaime “Jimmy” Lozano, quien se caracterizó por ser de trato cercano con los jugadores, pero ese “trato cercano” se convirtió en volverse alcahuete con sus pupilos, teniendo un desempeño paupérrimo y donde las “estrellitas” de la selección mostraron que ellos son los que controlan la agenda dentro del plantel.

Y ante eso, la Federación echó mano de Javier Aguirre, director técnico que vive su tercer proceso mundialista y que ha pasado con más pena que gloria por el banquillo nacional. Recordemos su experiencia en 2002 cuando perdió de manera tristísima en octavos de final ante una muy novata selección de Estados Unidos, y su proceso de 2010 en Sudáfrica cuando llevó a jugadores en el retiro como Adolfo Bautista y Óscar “Conejo” Pérez, siendo humillado también en octavos de final por el seleccionado de Argentina.

En esta ocasión, Aguirre llega a la Selección con absolutamente cero presiones por parte de los procesos eliminatorios, básicamente está ahí, yendo a entrenar al equipo cuando se junta, y disque haciendo labor de “scouteo” en las ligas del mundo, pero mostrando una completa desactualización del fútbol mundial.

Por partes.

El primer caso que tenemos es el de Julián Quiñones, a quien Aguirre ha mencionado que no está convencido de llevarlo porque juega en una “liga menor” como la Saudi Pro-League. El atacante nacional se encuentra como sublíder de goleo con 21 dianas, apenas a dos anotaciones del líder Ivan Toney, y, por cierto, con un gol más que cierto jugador portugués llamado Cristiano Ronaldo. Pero como Aguirre dice “no ver” la liga árabe, Quiñones no se encuentra del todo seguro en la convocatoria.

El siguiente ejemplo es el de Diego Lainez, mexicano que se encuentra teniendo su segundo aire y consolidación en la Liga MX con los Tigres, siendo de los jugadores más determinantes que tiene el plantel universitario y la Liga en general. Y quien para el próximo partido de esta semana ante Islandia no fue convocado, por decisión técnica según se dice, pero vamos, en esa convocatoria de puros futbolistas que militan en México, es imposible dejar fuera a “Factor Lainez”. Eso sí, Aguirre prefirió llevar a jugadores como Alexis Gutiérrez o Roberto “El Piojo” Alvarado, que por más oportunidades que recibe convocatoria tras convocatoria, es todo menos determinante.

Y finalmente, el caso más marcado, el de Obed Vargas, futbolista sub-20 que apenas tiene 3 semanas en Madrid al firmar con el Atlético, y quien Aguirre mencionó lo siguiente: “A Obed no tenía planeado llevarlo al Mundial, pero ahora que juega en el Atlético lo voy a ver”.

Es decir, ¿Javier Aguirre no mira el fútbol?, se supone que su única chamba es mirar a los mexicanos jugar y buscar a los que se adecúen a su estilo e idea de juego, pero con estos comentarios y con sus decisiones, lo que nos queda claro es que “El Vasco” no tiene una idea de juego y no sabe qué perfiles necesita, y simplemente llevará futbolistas que piense “se vean” bien” en el campo, tal cual pasó en 2002 y en 2010.

Ya quisiera una chambita de esas donde no haga nada y me paguen bien.

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Para cerrar, ciertamente el mejor entrenador que México ha tenido, desde nuestro particular punto de vista, ha sido Juan Carlos Osorio; es cierto, fue muy polémico en sus decisiones contra Chile de aquel 7-0 en la Copa América Centenario, y qué decir del 3-0 que clavó Suecia en el tercer juego de Rusia 2018, pero al menos el equipo tenía una idea y contaba con un perfil de jugador en particular, y si bien son escandalosas esas derrotas sufridas, a la larga el plantel hubiera tenido una evolución favorable e interesante que no nos tuviera retrocediendo cada día más futbolísticamente hablando.

Se nos viene un ridículo monumental en verano, y bueno, seamos francos, la selección mexicana es malita, jamás va a trascender en un Mundial, pero en este caso particular, vivimos una época de una generación paupérrima y carente de talento y personalidad.

Ni hablar, veamos qué sale en el torneo, porque Aguirre seguramente tiene la misma idea: a ver qué pasa.

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Con esto nos despedimos por hoy, les deseamos una excelente semana.

Hasta la próxima.