Reinventando la Política
Al más estilo del gran Luis Estrada en la Ley de Herodes, en el municipio de Tequila su alcalde fue un émulo de Varguitas. Diego Rivera Navarro no fue perseguido por los pobladores para ser linchado, como en la película, pero fue detenido por las autoridades federales. Pareciera que estábamos en Tequila de los Sahuaros.
Muy temprano en la mañana, madrugó Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública y Ciudadana, en su cuenta de X anunció la detención del alcalde de Tequila, Jalisco.
¿Pero qué pasó? Primero presumiblemente, está acusado de una red de extorsión a empresas cerveceras y tequileras, ademas de estar relacionado con una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El alcalde que tiene nombre de muralista, en diciembre al parecer intentó extorsionar a una de las más grandes empresas exportadoras de Tequila y ademas de las más antiguas: José Cuervo. Al parecer por unas calderas y un tema del predial presumiblemente solicitaba una cantidad de 60 millones para no ponerles los sellos. Los sellos fueron puestos por horas, para que posteriormente el gobierno estatal los quitara.
¿Pero cómo un joven puede ser alcalde y no conocer los límites? Cómo este muchacho con un sueldo de 65 mil pesos, usaba por lo menos un reloj Richard Mills de más de 3 millones de pesos. Además, ¿cómo se le permite ir a extorsionar a una de las empresas más grandes del país? La cual el 74% de sus exportaciones van a Estados Unidos.
¿Qué significa esto? Que ante el discurso de presiones de Estados Unidos, en sí su presidente Donald J. Trump donde ha dicho reiteradamente que el gobierno mexicano está sometido a grupos criminales, este caso de Tequila no solamente le da la razón a Trump, pero también el Gobierno de la presidenta Sheinbaum contesta con sus acciones que está trabajando y está deteniendo a servidores públicos que están en el entramado criminal y que afectan la vida productiva de ciudades. El caso de Tequila no solamente es paradigmatico es un vil ejemplo, es un exceso.
El problema que en esta regeneración de la vida institucional y esta lucha de quitar a los funcionarios que están coludidos con empresas criminales está basada en clases: están deteniendo al lumpen proletariado de la clase gobernante que son detenidos hay altos miembros del politburó morenista que no son tocados. En Morena también hay clases.
A Diego Rivera Navarro lo mandan a Almoloya porque atemorizaba a Tequila, pero a Adán Augusto lo sacan del Senado, pero no lo tocan. Por el momento.
El tema es que a nivel nacional y sobre todo el X de García Harfuch muy temprano nos lo recuerda: el poder de amenazar y atemorizar está sujeto a disponibilidad y aplican restricciones, eso está en juego en los enclaves donde hay violencia.
El alcalde de Tequila atemorizaba y amenazaba, pero de repente tempranito le cayó la voladora con “V” mayúscula.
El Frankenstein de Tequila no alcanzó a volverse Leviatán, ni por asomo, pero en el país ese otro Leviatán que no pasa por las urnas se está disputando con balas y en las calles.
Y ese Leviatán gemelo del Leviatán de Hobbes es para toda la vida.
Eso está en juego, como en Juego de Tronos: el poder de amenazar y atemorizar para fijar las reglas de tu juego a plenitud.
El alcalde fijó reglas, pero se topó con pared… La pared para él es de Almoloya. ¿Y a Adán Augusto lo mandan a barrer elecciones?
Ese es el problema con Trump: quiere peces grandes.
En Morena hay clases y eso que son de izquierda.
