Oficialmente la temporada de fútbol americano ha llegado a su final, y con un partido cuyo desarrollo levantó muchos comentarios que lo tildaron de “aburrido”, y con un espectáculo de medio tiempo donde los memes tardaron en llegar y la conversación sobre la migración en los Estados Unidos se apoderó de las redes sociales, de manera muy justa y contundente los Halcones Marinos de Seattle se llevaron el campeonato 2025-2026 de la NFL venciendo a los Patriotas de Nueva Inglaterra 29-13.

Un partido que impuso un récord, puesto que por primera vez en la historia del partido más importante del fútbol americano un equipo anotó cinco goles de campo durante el encuentro, y 15 de los 29 puntos anotados por el equipo de Seattle fueron por la vía de la anotación de tres unidades, dándonos la óptica de que se trató de un partido donde las defensivas tuvieron un papel más protagónico que el personal de ataque de ambas plantillas.

Antes de profundizar en los acontecimientos del partido, debemos hacer el comentario de la previa que levantó este esperado encuentro, por un lado tuvimos a los Halcones Marinos de Seattle, el sembrado número uno de la Conferencia Nacional que cerró la temporada regular con una marca de 14 ganados y 3 derrotas, destacando una impresionante seguidilla de nueve partidos consecutivos con contundentes victorias, destacándose los éxitos que consiguió ante sus rivales de división: los 49’s de San Francisco y los Carneros de Los Ángeles, a quienes dicho sea de paso, tuvo que vencer en postemporada para llegar al Súper Domingo. El camino de Seattle durante la temporada fue sumamente espinoso y con partidos que fueron muy complicados de jugar.

Por otro lado, Patriotas de Nueva Inglaterra llegó hasta el final de la campaña con una idéntica marca de 14-3, pero con la diferencia de que el equipo comandado por el ahora fiasco llamado Drake Maye, tuvo en su camino bastantes comodidades, teniendo el calendario de la NFL más cómodo y a modo que le pudo tocar a un equipo en esta temporada, y con una postemporada donde se enfrentó a equipos muy disminuidos como los Cargadores de Los Ángeles cuya línea ofensiva llegó mermada, unos Texanos de Houston donde su mariscal CJ Stroud colapsó mentalmente, y los Broncos de Denver que perdieron a su mariscal de campo, Bo Nix, en la semifinal de conferencia, y teniendo que enviar a su mariscal suplente, Jarred Stidham, quien tenía 2 años sin jugar un partido de fútbol americano.

Incluso se ha tildado de que Patriotas tuvo un “Mickey Mouse path” (Camino de Mickey Mouse) rumbo al Súper Bowl, debido a que jamás tuvieron un rival importante o que los hiciera sufrir, e incluso, en la final de conferencia contra Denver, Drake Maye apenas pudo lanzar 86 yardas sin una sola anotación y con un marcador de 10-7, lo que nos dio una probadita de lo que en verdad ofrecía Nueva Inglaterra.

Una vez llegado el día del gran partido, debemos reconocer que ambos mariscales de campo no levantaban expectativas de cara a este encuentro, por un lado, el tema de Drake Maye por lo que ya mencionamos, y por el otro con un Sam Darnold que, hasta el día de ayer, había tenido una carrera sumamente promedio y sin ningún indicio de ser extraordinaria, eso sí, hay que hacer el apunte de que Seattle hizo un gran acierto al cambiar de mariscal de campo a principios de temporada. Si bien Darnold no es un jugador élite, la verdad es que sí hubo un salto de calidad con respecto a Geno Smith, quien comandó los ataques de Seattle la temporada anterior.

Y con ese precedente, la responsabilidad caía en los actores de reparto, hablamos de los Kenneth Walker III, los Jaxon Smith – Njigba y los Cooper Kupp del lado de los Halcones Marinos; y en los Stefon Diggs, los Rhamondre Stevenson y los Mack Hollins del lado de los Patriotas. Comentario aparte, el ridículo que hizo Mack Hollins al llegar al estadio vestido como si fuera un convicto y esposado de manos y pies, tratando de hacer un “statement” o declaración sobre los derechos humanos, nos dejó en claro que estaba concentrado en todo menos en el partido, y sus apenas 78 yardas en el juego con una anotación cuando el partido ya estaba completamente definido, selló su patética actuación en el partido.

Drake Maye llegó con el peso encima de ser el heredero de Tom Brady y emular sus hazañas en el Súper Tazón, y la verdad es que al final terminó siendo un fiasco, y la burbuja que fue creciendo durante la temporada en torno a su talento y versatilidad, terminó reventando en el peor momento posible para los Patriotas, un partido de auténtica lágrima, con apenas 295 yardas por aire, un par de intercepciones, y 6 ocasiones en las que fue capturado por la defensiva rival.

Por otro lado, Darnold tuvo una actuación no menos discreta que la de Maye, de hecho, apenas 202 yardas por aire y un solo pase de anotación, pero en el ramo de capturas se fue casi perfecto con solamente una, y jugar sin intercepciones nos mostró que el mariscal jugó “correctamente”, pero sin ningún tipo de punto a destacar o recordar.

La defensiva de Seattle se comió completamente a los Patriotas y a Drake Maye, jugando una defensa prácticamente perfecta, y si no blanquearon a sus rivales es porque en el último cuarto bajaron las revoluciones y la intensidad, porque permitieron los 13 puntos de Nueva Inglaterra en el cuarto periodo, fuera de ese pasaje, prácticamente jugaron solos y cargaron con el gran desempeño que tuvo Seattle durante todo el encuentro. Y qué decir de su pateador Jason Myers, quien se fue perfecto con 5 goles de campo y 15 puntos hechos por él solo.

Es cierto, fue un partido poco espectacular por parte de las ofensivas, pero el espectáculo en defensa que montaron los Halcones Marinos será recordado por los analistas de la NFL por muchos años, y de esta manera, le ponen la cereza al pastel de la temporada, donde con total mérito, y en estricto sentido de la justicia deportiva, ganó el mejor equipo de la temporada, y lo hicieron con justos méritos y dando un auténtico baño al equipo rival que simple y sencillamente no se apareció.

Y así, Seattle cobra revancha de aquel Súper Bowl 49 donde dejaron ir el bicampeonato en la última jugada del partido ante los Patriotas, así es como la deuda quedó saldada.

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Antes de irnos, vamos a hablar por encima de lo ocurrido en la Serie del Caribe de Guadalajara 2026, donde para sorpresa de nadie, los Charros de Jalisco se llevaron su primer título internacional, victimando a su hijo predilecto: los Tomateros de Culiacán.

Dijimos para sorpresa de nadie porque desde que se supo que tanto Tomateros como Charros jugarían la final, era más que evidente conocer al vencedor de esa contienda, y por novena ocasión consecutiva en la temporada, los tapatíos derrotaron a los guindas, acrecentando el resentimiento que existe de la afición culichi con la novena que dirige el señor Benjamín Gil.

Por un lado, hay que reconocer el hecho de que Culiacán no tenía nada qué hacer jugando una Serie del Caribe, de hecho, eso de haber mandado a un México Verde y un México Rojo fue una solución tan poco profesional y digna de torneo amateur, lejos del supuesto prestigio que tiene este torneo que cada año me convenzo debería morir y no jugarse más.

En segundo lugar hay que mencionar que Tomateros llegó muy lejos en el campeonato, es cierto, se reforzó demasiado y lucía como un equipo favorito al título, pero ciertas derrotas durante el torneo nos dieron a entender que eran mero espejismo, y pese a que hicieron una hombrada de auténtica leyenda derrotando en días consecutivos a Leones del Escogido, representantes de República Dominicana, sirvió absolutamente de nada porque por enésima vez en la historia reciente, terminaron doblando las manitas ante los Charros.

Podrán decir lo que quieran, que hay que aplaudirle a este equipo lo logrado en este tiempo, que no cualquiera llega a una final de Serie del Caribe y casi la remonta luego de ir abajo 1-9 en la pizarra, demostrando amor propio y mucho orgullo ante una situación tan compleja. Pero seamos francos, ¿de qué sirve todo eso si a la hora cero terminas colapsando mentalmente?

Habían hecho lo más difícil, remontarle a los Charros 11-10 en entradas extras, el momento era completamente guinda, pero en un claro esfuerzo por encontrar una nueva manera de ser humillados por los Charros, Culiacán dejó ir el título y el mote de ser el equipo mexicano más ganador del Caribe con ¡dos wild pitch!, autoría de Guadalupe Chávez, quien terminó cediendo ante la presión.

No conformes con perder tres finales consecutivas contra Jalisco, Tomateros encontró divertido entregar una cuarta final donde no le ganaron, sino que ellos mismos prefirieron tirar el partido y sin necesidad de batear el imparable de oro, el mismo lanzador con dos tiros descontrolados puso a celebrar a Jalisco… OTRA VEZ.

Y les diré algo, de esta derrota jamás se va a volver. Es completamente improbable que Tomateros y Charros se vuelvan a enfrentar en la final de un torneo internacional, y haciendo comparaciones, es igual de humillante que la final que Boca Juniors perdió contra River Plate en la final de Copa Libertadores celebrada en Madrid en 2018, simple y sencillamente no hay manera de levantarse de esa.

Culiacán le regaló un bicampeonato y ahora su primera Serie del Caribe a Benjamín Gil, y la verdad lo reitero, da gusto ver que el mánager que mejor representa a los Tomateros siga ganando títulos a costa de su antiguo equipo, para que les siga calando en lo más profundo a la directiva.

Y como comenté anteriormente, eso de aplaudir lo logrado por Tomateros como lo hacen algunos periodistas, diciendo que los guindas hicieron grandes méritos y tuvieron buenas temporadas, permítanme decirles que eso es falta de mentalidad, y que para Culiacán no alcanza con eso, porque no sirve de nada llegar tan lejos para nada; recuerden esto que aplica para todos y es donde se separan los buenos de los triunfadores: perder no es opción.

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Con esto nos despedimos, les deseamos una gran semana, y nos leemos este viernes.

Hasta la próxima.