Claudia Sheinbaum vino a Sinaloa a mostrar músculo y a romper con el pasado. Aunque los sinaloenses querían ver y escuchar otras cosas, en Culiacán el evento fue como en las viejas épocas del PRI: cuando los últimos presidentes emanados de la “Revolución”- hoy cambie esa palabra por “Transformación”- volvían al pasado, como película de Michael J. Fox.
¿Qué es lo bueno? Que vino a Culiacán. El hecho de que la presidenta Sheinbaum viniera a la capital sinaloense fue una buena señal, ya que sus servicios de información deben saber algo que nosotros no. El que viniera mostró condiciones de que la vorágine de inseguridad pudiese estar bajando y que los efectos del domingo antepasado en Jalisco pudieran develar un posible fin de la guerra interna que se vive en la capital del estado, aunque, hemos de decirlo, Claudia va de 4-2: 4 veces ha visitado Mazatlán y 2 veces Culiacán. ¿Es mensaje? Todavía no se vislumbra.
Asimismo, una señal de lo que se pudiese valorar a corto plazo, como buen gesto, es la reunión que tuvo con los agricultores para construir una solución al tema del maíz. Al menos, está mostrando disposición en transitar por ese problema, y acabó con el discurso clasista de cerrazón de su antecesor. De igual manera, en estos temas, la presidenta está marcando contraste con el pasado. Sabe que seguir la misma ruta es perder la gobernabilidad y el control del territorio tantas veces socorrido en los discursos. Además, a los militares no los pueden poner a sembrar.
¿Qué es lo malo? Que la reunión de seguridad en el puerto fue empañada con el asesinato de una madre buscadora. En la reunión pudo verse a los secretarios de Defensa y de Seguridad bastante desconcertados. Eso no podía estar pasando ahí, en esa hora y con la presidenta en el puerto. Sin duda, ambos miembros del gabinete estaban descuadrados.
Esta es la crisis social y de seguridad más grande que ha tenido Culiacán en los tiempos modernos o que se conozcan. Que se reciba a la presidenta como se le recibió devela control social, y ese es un componente en lo local para las decisiones del 2027. En los estados donde haya control, esa maquinaria prevalecerá.
Y en un estado donde se ejerce el control social, también las decisiones políticas pasan y pasarán por la mesa local. En política todo juega, y más en una sucesión a gobernador, donde uno de sus diferentes componentes es la restauración de la seguridad. La presidenta en sus giras empodera lo local o lo cuestiona, como el caso en Baja California. Esa es una señal a futuro.
En ese sentido, el Ejército y la fuerzas de seguridad están haciendo su trabajo. Además, la presidenta reconoció la labor del secretario de seguridad estatal. ¿Le avisó que le dará la estrella que le falta para ser divisionario?
Ahora bien, en un estado donde se está recomponiendo la tranquilidad gracias al trabajo de las autoridades, en el futuro, las decisiones políticas también pasarán por la mesa donde se sientan los que deciden la seguridad del estado. En las giras presidenciales, como en antaño, todo se comunica, hasta las ausencia
¿A qué vino la presidenta? Vino, como en todos los estados, a decir que está rompiendo con los moldes del pasado, y ya trae su estilo, vino a pulsar el joystick de control social, vino a preparar el futuro.
La respuesta está en sus tiempos, a quién se los dedicó y las rutas por donde anduvo.
