La edición 2026 del Clásico Mundial de Béisbol terminó muy temprano para la Selección Mexicana, la cual firmó, creo yo, la peor decepción de todos los participantes del certamen aún en curso, y, contra todo pronóstico vertido por los seguidores de este deporte en México, la novena de Benjamín Gil cayó eliminada en la fase de grupos, quedando muy lejos de su histórica participación del 2023 cuando consiguieron el tercer lugar de este torneo.

Un arranque muy prometedor el que tuvo el plantel tricolor con dos buenos triunfos ante los combinados de Gran Bretaña y Brasil (a quien por cierto noquearon 16-0) nos hizo pensar que el mismo nivel mostrado en la edición previa del Clásico seguía ahí, y los duelos ante Estados Unidos e Italia serían complicados, pero posibles de sacar adelante al final de cuentas.

Contra los anfitriones estaba presupuestada una derrota, y, de hecho, fue un partido muy bien jugado, si bien la mala decisión de Benjamín Gil de retirar temprano a un Manny Barreda, quien contra todo pronóstico realizó una gran labor monticular, terminó siendo lapidaria y definitiva, el juego, la garra y el ímpetu que imprimieron los mexicanos dejaba un buen sabor de boca y hacía creer que contra Italia se jugaría igual y se conseguiría el triunfo… craso error.

Es curioso, porque para el partido ante los italianos, México tenía la posibilidad de dejar fuera a los Estados Unidos por una serie de factores propios de un grupo tan cerrado, y hasta dio tela de donde cortar para un sinfín de memes sobre lo que se antojaba sería “el pacto de Houston”, donde un triunfo por un marcador bajo en carreras le daba el pase a mexicanos y europeos.

Pero no, México salió al partido definitivo contra Italia con una apatía, e incluso me atrevo a decir, con una displicencia que no se había visto antes en el cuadro nacional, al menos no desde los tiempos de Edgar González y su patética gestión del Clásico Mundial de 2017. La novena de Benjamín Gil jamás pudo dar el batazo oportuno, y, combinado con la explosividad ofensiva de Italia, por tercera ocasión consecutiva, un equipo que en el papel luce como “inferior” comparado con lo que se supone representa el equipo nacional, dio cuenta de nuestras aspiraciones y sueños de trascender en este Clásico Mundial.

Cada uno de los tres enfrentamientos contra Italia han sido igual de traumáticos para el aficionado mexicano, empezando en el 2013 cuando se supone que no tenían nada que hacer en contra de la serpentina de Yovani Gallardo y compañía; en 2017 cuando se supone que Roberto Osuna tendría un día de campo en la novena entrada al ser el mejor taponero del momento, y quien no pudo sacar un mísero out que terminó mermando las probabilidades de México de avanzar; y ahora, 2023, cuando se supone que, con el nivel mostrado en el certamen, se podría vencer a los italianos, y nada, un 9-1 lapidario que desde la quinta entrada tenía completamente derrotado al clubhouse tricolor.

Nos resulta traumático, sí, pero también debemos aceptar que esta es la realidad del deporte mexicano en cualquier disciplina, siempre que se genera expectativa por una buena actuación, el deportista mexicano de alguna u otra manera termina siendo una decepción, ¿ejemplos? Bueno: México en los mundiales de fútbol, Ana Guevara en Atenas 2004, Briseida Acosta en Tokio 2020/21, el velocista mexicano Alejandro Cárdenas en Sídney 2000, y bueno, la lista es interminable.

Podemos darle bastantes excusas para este desempeño de México en el Clásico Mundial, pero siendo francos, tampoco vimos las mejores actuaciones de varias de sus estrellas en este certamen. Casos como el de Randy Arozarena y Rowdy Tellez, quienes en 2023 fueron pilares para alcanzar semifinales, brillaron por su ausencia ofensiva y básicamente fueron un “out por regla”; qué decir del caso de Alejandro Kirk, quien de nueva cuenta con el bat fue el amigo predilecto del doble play, tal y como le pasó en la Serie Mundial ante los Dodgers de Los Ángeles; o el caso del mentado “Cabajoey” Meneses, quien desde el mes de enero se le ha visto fuera de forma física y deportiva, arrastrando su mal arranque de año ahora en el Clásico Mundial.

Del picheo podemos mencionar que el bullpen, salvo Jesús Cruz, se comportó a la altura del certamen, es cierto, ya en el juego contra Italia se terminó desinflando, pero fue propio de las circunstancias de un partido completamente perdido. Y del staff de abridores debemos recordar que se bajaron dos importantes cartas como Taj Bradley y José Urquidy, lo que terminó mermando.

Si a esas nos vamos, México tuvo bastantes ausencias que terminaron pesando, a las de Bradley y Urquidy debemos agregar los casos de los hermanos Urías, quienes fueron anunciados con bombo y platillo y ninguno pudo jugar; los lanzadores Jeremiah Estrada, Valente Bellozo, Patrick Sandoval y el curioso caso de Joe Musgrove, que por temas de permisos y “seguros” no los dejaron participar; las sensibles bajas de Marcelo Mayer e Isaac Paredes que tampoco tuvieron el permiso de jugar, y bueno, muchos peloteros que pudieron darle una mejor cara a este México que terminó siendo decepción.

Ni hablar, ahora habrá que esperar hasta el 2029 para ver a México de nuevo en acción, seguramente con otro timonel, con otras caras y otros líderes. Benjamín Gil tuvo una actuación cuestionable en cuanto a decisiones se refiere, pero como todo, los mánagers de sillón siempre a la orden del día, eso sí, debemos reconocer que en el partido importante se vio muy frío y curiosamente jamás mandó a tocar la bola o buscar robos como lo suele hacer con Charros y en su tiempo con los Tomateros. Se vio muy tibio en esta ocasión, pero vamos, tampoco sus jugadores tuvieron un buen certamen a nivel individual como para echar mano.

Y ya para cerrar, México está oficialmente eliminado de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, dado que el Clásico Mundial de Béisbol otorgaba solamente un cupo a las Américas, y es para el equipo que más lejos llegue en este certamen, ya no hay otro calificador para los planteles de este continente, el resto de los boletos se repartirán para Asia y Europa.

Una semana negra para el béisbol en México, cuyos aficionados más peleoneros se alzaban de pecho asegurando que la selección de béisbol es mejor que la de fútbol, y cuando todo el país tenía la mirada puesta en ellos, terminaron siendo un representativo más de este país, decepcionando como siempre.

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Bueno, con esto cerramos por hoy, les deseamos un excelente puente y nos leemos la próxima semana.

Hasta la próxima.