El sábado pasado marcó lo que fue el regreso formal de las Águilas del América al Estadio Azteca (mal llamado Estadio Banorte), tras dos años donde los azulcremas tuvieron que mudarse al recinto Ciudad de los Deportes, la hora de volver al nido finalmente llegó, y con ella una cara muy distinta del equipo que dirige André Jardine en el terreno de juego.
Pero primero a desmenuzar el retorno al Coloso de Santa Úrsula.
El primer semestre del año ha estado marcado por muchas cosas en el aspecto deportivo del futbol mexicano, la más importante de todas es el hecho de que el Estadio Azteca, el recinto más importante de México en términos futbolísticos, estaba con un claro retraso en sus obras de remodelación en miras de lo que será la Copa Mundial 2026.
El América, principal inquilino y dueño del inmueble, tuvo que salir de sus instalaciones y volar a otro nido provisional, con el objetivo de que estas obras avanzaran más rápido y se pudiera entregar a tiempo la obra, cosa que no sucedió ni por error. Y este año estaba la incógnita de que pasaría con las Águilas, si podrían volver a jugar el cierre de torneo a la que es su casa, o tendrían que estar refugiadas en otro estadio.
Finalmente, la directiva y la Liga anunciaron el formal retorno del Ave a su hogar, precedida por la “inauguración” del Estadio quince días antes a cargo de la Selección Mexicana de fútbol, en su polémico partido contra el combinado nacional de Portugal, al cual también tuvimos la oportunidad de asistir y ser los primeros aficionados en pisar la obra aún bajo trabajos de remodelación.
Mismo caso que el México – Portugal, el América – Cruz Azul de este pasado sábado 11 de abril estuvo cargado de muchísima molestia e inconformidad por parte del aficionado americanista, y la causa de nueva cuenta fue la situación de los boletos para el partido, porque, como si fuera una repetición instantánea, Emilio Azcárraga y la directiva azulcrema inflaron los precios de las entradas, llegando a cobrar hasta 9 mil pesos por un boleto.
Para este juego, los costos iniciaron en los 700 pesos en la zona más alta del estadio, pasando por los 1 500 a 3 500 pesos en las zonas medias del estadio, y detrás de la banca cobrando alrededor de 5 000 pesos por boleto, una auténtica locura. Y no conformes con ello, el América cobraba el estacionamiento del estadio en 1 200 pesos por automóvil, es decir, un completo desvarío mental.
Naturalmente la gente pasó a quejarse, incluidos los abonados del equipo que en el Ciudad de los Deportes habían pagado por zonas de excelente ubicación, para los juegos restantes en el Coloso de Santa Úrsula fueron enviados a las zonas detrás de las porterías, dejando su lugar equivalente en el nuevo estadio disponible para quien quisiera pagar casi 5 000 pesos por entrada.
¿Qué es lo que está pasando en México? Primero los boletos de Copa del Mundo en 20 mil pesos para arriba, y ahora un América – Cruz Azul, que es cierto, es un juego importante en la Liga MX, pero tampoco para querer cobrar cantidades estratosféricas, incluso siendo más caro que comprar un boleto en el Estadio Metropolitano de Madrid para ver al Atlético de Madrid contra el Inter de Milán en una jornada de UEFA Champions League, ¡Champions League!
Estamos viviendo un fenómeno muy peligroso para la economía mexicana y para el deporte; se piensa que el mexicano gana muy buen salario como para dejar casi 5 000 pesos por ir 2 horas a ver a su equipo favorito, cuando hay aficionados que ganan eso en 1 mes. ¿Y qué se está logrando?, que este deporte sea para puro “influencer” o gente pudiente que solo quiere ir por decir que estuvo en el evento, mientras los aficionados fieles y de a pie se van alejando más y más.
Ya para cerrar el tema, estuvimos presentes porque tenemos el abono azulcrema, y la verdad creo que nos redituó bastante porque el simple partido contra el Azul significó la mitad del pago que hicimos a principio de año por todos los partidos del torneo, y a eso sumarle juegos que han ido incluyendo conforme se ha avanzado en la CONCACAF Champions Cup, al menos para su servidor no ha sido un desfalco monetario el ir a ver a su equipo preferido.
Eso sí, la directiva tuvo su merecido, ya que el estadio lució vacío en sus zonas más caras, con un sonido que falló durante la presentación del artista invitado al medio tiempo, y con una dinámica de “mosaico” amarillo con unos cartones que repartieron entre aficionados, y que terminaron convertidos en avioncitos que iban a dar a la cancha, un papelón total.
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Ahora pasando a lo que sucedió en la cancha, tal parece que el América extrañaba y necesitaba más que nadie volver a casa, porque, es cierto, el torneo ha sido malo tildando de mediocre para André Jardine y sus pupilos, son séptimos con 19 puntos (sí, se considera mediocre estando en zona de clasificación”.
Sin embargo, el partido ante el Cruz Azul, que en el papel auguraba una derrota segura tomando en cuenta la posición en la tabla de la “máquina celeste”, resultó en un partido donde el América dominó a sus rivales, jugando uno de sus mejores encuentros de la temporada, aunque bueno, no se pudo conseguir el triunfo, pero por lo menos mostraron una cara distinta, como si el pisar el césped del Azteca los revitalizara, cortando así una racha de fútbol completamente somnífero y carente de idea.
Y, como si estuviera “encantado” el estadio, en 1966 al ser inaugurado, Arlindo dos Santos se encargó de marcar el primer gol en la historia del Azteca, el 1-0 del encuentro entre Águilas y el Torino italiano que acabó 2-2. En 2026, 60 años después de haber nacido, el primer gol de la reinauguración del estadio lo marcó el canterano del América Patricio Salas, siguiendo la tradición del inmueble.
Pareciera que el propio Coloso negó la opción de que algún astro de la selección portuguesa marcara el primer tanto de su reapertura, e incluso de un chivista como Armando “La Hormiga” González, quien en dicho partido tuvo la oportunidad de gol más clara de ese México – Portugal, pero la falló de manera inverosímil.
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Le quedan muchísimas cosas por terminar al estadio, de hecho están unos trabajos de ajustes en cuanto a inclinación de la cancha y altura de algunas butacas con mala visibilidad, y se podría decir que el recinto se encuentra al 85 %, pero al menos para recibir a sus Águilas ya se encuentra listo, y lo que queda de abril se jugará en el Nido.
Con esto nos despedimos por hoy, les deseamos una excelente semana y nos leemos el viernes.
Hasta la próxima.
