Reinventando la Política
Hay días que en la política se mueve y dice mucho más que los discursos. Es por eso que hoy, en Morena, los movimientos empiezan a levantar preguntas incómodas.
En ese tenor: si Andrés Manuel López Beltrán decidió irse a competir a Tabasco, vale la pena preguntarse algo elemental: ¿Por qué no mandarlo a un distrito de la Ciudad de México? Si Morena está tan fuerte como dicen las encuestas, si la capital sigue siendo el bastión histórico de la izquierda, entonces un distrito capitalino debería ser una prueba natural para el heredero político del obradorismo. Pero no. Lo mandan a Tabasco, donde, como dijo Adán Augusto López Hernández, “caminando va a ganar”.
¿Qué no querían postularlo para suplir a Clara Brugada?
Es por ello, que ahí la primera señal: quizá Morena ya no se siente tan cómodo en ciertos territorios urbanos. Quizá hay distritos donde el desgaste, la inseguridad, la economía y las fracturas internas ya no permiten triunfos automáticos. Tabasco representa refugio, origen, control político y narrativa sentimental. La CDMX representa competencia real.
Pero además, el mensaje interno es extraño. Mientras Adán Augusto sale a respaldar públicamente a Andy López Beltrán, en paralelo se habla de ajustes, desplazamientos y reacomodos dentro de los grupos de poder. La relación entre las distintas corrientes morenistas empieza a parecer menos una unidad ideológica y más una disputa silenciosa por sobrevivir al nuevo sexenio. Y es que Nacho Mier le corrió personal a Adán Augusto ahí en el Senado. ¿Qué no son amigos?
Y es que en Morena ya no es solamente el partido de Andrés Manuel López Obrador. Ahora es un aparato que intenta transitar hacia el liderazgo de Claudia Sheinbaum, y en esa transición muchos grupos están tratando de acomodarse antes de que se cierre definitivamente el tablero.
Y entonces surgen otras preguntas.
Si Morena va arriba en las encuestas, ¿Por qué la necesidad de reformas que parecen buscar blindajes políticos permanentes? ¿Por qué el discurso tan insistente sobre la “injerencia extranjera”? ¿Es solamente un discurso soberanista o también una señal preventiva ante presiones externas? Porque cuando desde el poder se empieza a hablar demasiado de enemigos extranjeros, generalmente es porque sienten que algo viene.
El contexto internacional tampoco ayuda. Las tensiones con Estados Unidos alrededor de seguridad, narcotráfico y corrupción política no son menores. Y aunque muchas veces se exagera el papel de agencias como la CIA en el imaginario político mexicano, lo cierto es que Washington sí utiliza expedientes judiciales, sanciones financieras y acusaciones criminales como herramientas de presión geopolítica.
Por eso el festejo nacional convocado para el 31 de mayo, con pantallas, plazas y movilización simultánea en todo el país, también puede leerse como una demostración de fuerza. Claudia Sheinbaum busca consolidar legitimidad y cohesión en un momento donde el movimiento enfrenta desgaste, rumores y acusaciones alrededor de algunos gobiernos estatales.
Y la pregunta inevitable es si en Morena ya saben que podrían venir más golpes políticos desde Estados Unidos. Más señalamientos. Más expedientes. Más gobernadores incómodos entrando al radar. Porque cuando el poder empieza a cerrar filas tan rápido, generalmente no es por tranquilidad: es por prevención.
Tal vez lo que estamos viendo no es la caída de Morena, sino algo más complejo: una depuración interna. Como ocurrió en su momento con el PRI, cuando el sistema tuvo que deshacerse de ciertos “dinosaurios” para sobrevivir, Morena parece empezar a distinguir entre cuadros útiles y cuadros que ya representan demasiado costo político.
La gran diferencia es que el PRI hacía esas limpias desde el viejo presidencialismo absoluto. Morena intenta hacerlo bajo el reflector permanente de las redes sociales, la presión internacional y una oposición débil, pero expectante.
Porque al final, la pregunta no es si Morena sigue siendo fuerte. Lo sigue siendo. La verdadera pregunta es otra:
¿Qué tanto del viejo sistema terminó entrando al partido que prometió combatirlo?
En otras palabras: te pareces tanto al PRI que no puedes engañarme.
