A mucho sol y poca sombra

 

Y vaya que mucho sol, como nunca con temperaturas tan altas y prematuras que distan de un final de primavera.

Esta ocasión, y con este calor que hiciera parecer que en Sinaloa cursamos por el purgatorio, mientras luce complicado hacerle frente al calor con pocas opciones para ocultarnos de él, tras los cobros elevados a los cuales se es sujeto en el estado.

Este casi humilde escritor empieza a pensar que el real motivo para que se fuera el Gran Pez y los Cañoneros de Mazatlán no eran sus dueños foráneos o el poco y nulo interés que generaban los porteños, sino el calentamiento global, político y de violencia, pero de eso hablamos luego.

Y justamente esta semana el sociólogo Arturo Santamaría presentaría su libro “Turismo y Futbol”, en un encuentro que generó expectativas y que se convirtió en una valiosa charla entre románticos futboleros y académicos empedernidos amantes del calcio y de lo que un fenómeno tan popular como el futbol provocó en Sinaloa y puede provocar como factor de desarrollo, un libro donde los autores describen bien estos fenómenos, con cifras y estadísticas nos platican cómo el futbol es un gran negocio, sí para unos cuantos, pero bien llevado puede convertirse en un asunto cultural y de arraigo popular, pero de no hacerlo, solo se vuelve en un sueño fugaz de uno que otro que se queda en el “encanto”  producido por el canto de las sirenas de alguna televisora que vendió mas de un cañonazo botanero.

Saludos desde aquí a los autores y esperemos encontrarnos en otra ocasión con más público futbolero y no tanto, pero que descubran cómo la “bocha” mueve más personas de las que se cree situando a nuestro estado como un productor de futbolistas de élite y de desarrollos económicos que acuerpan proyectos fugaces de empresarios empedernidos que con acuerdos políticos doblan hasta los marcos legales de la gran FIFA.

Pero además del calor futbolero y del adiós a la primera en Sinaloa, también tenemos otras calenturas, el fervor político, pareciera estar al mismo nivel que el de los niños de secundaria y uno que otro coleccionista cuarentón por las cartitas y los álbumes del Mundial.

Es más, la oposición en Sinaloa pareciera estar a la expectativa de qué nueva cartita publicada por el gobierno vecino del norte para ayudarlos con el descrédito del régimen que gobierna.

Esto que sucede no es nuevo, los gobiernos gringos llevan décadas fabricando, financiando, promoviendo y publicando álbumes y cartitas que sirvan a grupos conservadores o empresarios de élites políticas en países donde estos sets informativos puedan ser lucrativos para retomar las riendas de países que caen en manos de gobiernos que no son precisamente afines de quien les manda las estampitas.

Para ejemplo, cada vez que un gobierno se sale un poco de la derecha y gira al centro o la izquierda, la imprenta americana apura sus mecanismos publicitarios para invertir y empoderar a grupos que puedan ser acusados de fabricar estampitas falsas o tóxicas para luego ofertar su apoyo para combatirlas (esto en un sentido figurado) y las originales (las armas) las pone en manos de muchos poderosos dueños de las tienditas que las promoverán a conveniencia para así ganar la narrativa de que cualquiera puede lograr lo que se propone, siempre y cuando le crea a quien le vende.

Es así que cuando quien fabrica el álbum, distribuye el álbum y te vende el álbum te cobrará todo lo que te ha invertido, lo hará con creces, obligará a tomar parte en tus decisiones, y te dirá cuándo y dónde te saldrán los cracks o las cartas doble cero que ellos necesitan para detonar la atención.

Así pues se ejemplifica cómo en México la oposición a nivel nacional y también local, parecen más desesperados por dar con su CR7 o su Messi para que los volteen a ver, al precio que fuera, parecen más desesperadas y desesperados en que les vean como aquel pequeño emocionado que se graba en las redes para emitir que tiene algo que mostrar sin poner atención realmente a que su álbum ni siquiera le pertenece y que no lo alcanzará a llenar por el alto precio que este representa.

Y es que la oposición al menos en Sinaloa, se cobija en los gritos y arrebatos, no existe propuesta real, no escucha ni pone atención a los estilos de juegos y solo espera para jugar al contragolpe o peor, espera que el VAR les regale un penal, que dicho sea de paso varios se han cometido por el régimen de gobierno al no cuidar a quién dejó jugar en su equipo, pues pareciera que aquel jugador que durante una reciente final, con el juego a su favor y a minutos de coronarse campeón, se hace expulsar dejando al equipo expuesto y dejando claro que su interés no era el coronarse con el equipo sino un estilo personal.

Pero que a diferencia del rival foráneo el equipo local tuvo a bien hacer los cambios necesarios ya para que esto no ocurra y no solo con sus filiales en los estados, sino en su primer equipo a nivel nacional. A eso le llamo un golpe de timón de la directiva.

Eso es algo que en la vida y el futbol se repite, el contrario lo aprovecha y no perdona, sin embargo y a diferencia del ejemplo expuesto, en este proceso, tenemos a una oposición esperando que el dueño de su equipo entendido como el vecino del norte, venga y obligue como en otras ocasiones al árbitro a pitar un penal, sin revisar el VAR y sin que la falta fuera dentro del área, o al menos no quiere y no permitirá que las pruebas se revisen porque eso dejaría claro el nivel de intromisión que tiene en el equipo contrario al local.

Por lo pronto, ni tarjetas rojas, perdón fichas rojas, tampoco pruebas pero sí mucha saliva, para construir una narrativa,  pero poca responsabilidad, poca credibilidad y nula capacidad de resolverle el reclamo al demandante real, al que apoya desde la grada, al que paga los boletos, al que consume y viste con las pieles de los clubes de este país, y que por otro lado, pareciera que algunos de estos equipos (partidos políticos) parecieran cambiar de federación de futbol para jugar en la MLS.