Reinventando la Política

Las placas tectónicas del sistema político mexicano se cimbraron el miércoles 29 de abril con la declaración del Embajador de Estados Unidos, Ronald Jonhson, sobre las acusaciones al titular del Poder Ejecutivo estatal en Sinaloa y a nueve personas más, entre ellos el alcalde de la ciudad capital, mandos policiales del estado y del municipio, así como de un general retirado y un senador de la República.

La acusación fue fincada en el distrito sur de Nueva York -de los más duros en ese país- con la jueza Katherine Polk y, los acusadores son el fiscal Jay Clayton -el mismo que estableció los cargos contra Nicolás Maduro- y el director de la DEA Terrence Cole.

El anuncio es parte de la historia política del país y de Sinaloa. Este incidente no había pasado, no hay referente.

Estados Unidos en este incidente está llevando al límite la relación con nuestro país. La presidenta Sheinbaum le ha hecho frente a la situación argumentando pruebas, lo dijo varias veces, fue repetitivo, como maestra de Física repitiendo el argumento más sólido de su clase: pruebas, pruebas, no se cansó de decirlo, como si fuera una fórmula matemática.

En el escenario de confrontación está un Embajador -boina verde y ex CIA- que no para en su ofensiva de ataque, como buen diplomático -formado en las entrañas de la inteligencia americana- sabe desplegar ataques y contraataques desde lo institucional. ¿Lo cambiará Estados Unidos, como para calmar la situación? Trump no es así. Ambos, Trump y Johnson se crecen en la rudeza, uno por lo militar y el otro por lo especulador inmobiliario. Esto va para largo.

En tanto se define la pirotecnia política del partido único y sus opositores se vive en su mayor intensidad. El desenlace cualquiera que sea marcará la historia política de la relación de ambos países, esta vez con epicentro en Sinaloa.