Reinventando la Política
Esta semana ocurrió algo que en cualquier otro momento habría pasado desapercibido. Durante su comparecencia en el Senado americano el secretario estadounidense Markwayne Mullin afirmó que existe una mejor coordinación con el gobierno de Claudia Sheinbaum que la que existió durante la administración anterior.
Traducido del lenguaje diplomático al lenguaje político, el mensaje fue simple: Washington considera que hoy encuentra más interlocución de la que encontraba en tiempos de Andrés Manuel López Obrador.
Por ello, desde Palenque, López Obrador reaccionó con una carta, reivindicando su relación con Donald Trump. Según el expresidente, con él las cosas no eran como ahora se pretende presentar. Eso originó que se amplificara el mensaje del domingo de la presidenta Sheinbaum, lo que develó la posesión real de esa pieza de oratoria.
Sin embargo, la discusión de fondo no es si AMLO se llevaba mejor o peor con Trump. La verdadera pregunta es si el gobierno estadounidense está enviando señales de que ha decidido elevar la presión sobre ciertos actores políticos mexicanos por el tema presuntamente de narcopolítica. La agenda es presuntamente desmontar la red política que protege a redes del crimen organizado.
En esa situación, presuntamente aparecen en el radar los gobernadores de Tamaulipas y Sonora, a quienes según versiones les quitaron las visas. Oficialmente nadie explica demasiado. Extraoficialmente todos entienden el mensaje.
La visa estadounidense dejó de ser únicamente un documento migratorio para convertirse en una herramienta de comunicación y de presión política. Para posteriormente, en el caso de actores políticos continuar con la acusación. Así es el guión.
Por eso resulta interesante que la declaración de Mullin y la respuesta de López Obrador coincidan en el tiempo. Mientras Estados Unidos presume una mejor coordinación con la actual administración, el expresidente sale a defender la narrativa de su propia relación con Trump.
Lo cierto es que la relación con Estados Unidos es de quien la trabaja. Por eso, la presidenta Sheinbaum la está trabajando en colaboración con el gobierno americano. La presidenta desde ayer, con su declaración de que los gobernadores respondieran a las acusaciones, dejó ver que la relación de colaboración está caminando y… fluyendo.
Y es que en el fondo, el asunto no trata de diplomacia, se trata de poder. Y el poder desgasta… a quien no lo tiene.
La lumbre, por ahora, apenas comienza a encender.
Veremos si la apagan o si se incendia la pradera…
¿Quién apagará el incendio?
