Reinventando la Política

 

Aunque faltan varios meses para que inicie formalmente el proceso electoral de 2027, la maquinaria política ya comenzó a moverse. Morena, partido con presencia dominante en gran parte del país, volvió a adelantarse a los tiempos políticos y a comenzar la construcción de su ruta electoral mediante una figura que ya se ha vuelto familiar en su estrategia: las Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación.

La presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel, anunció que hoy se presentará la estrategia política integral que definirá el método para seleccionar a quienes encabezarán estas coordinaciones en las 17 entidades donde se renovarán gubernaturas. Formalmente no se trata de candidaturas.

La fórmula no es nueva. Morena la ha utilizado en procesos anteriores para construir consensos internos, medir fuerzas entre aspirantes y posicionar perfiles sin entrar todavía en los terrenos jurídicos de una candidatura oficial. Se trata de una etapa de organización política que permite recorrer territorios, fortalecer estructuras y movilizar simpatías bajo la narrativa de la defensa del proyecto de la llamada Cuarta Transformación.

En Sinaloa, los movimientos ya comienzan a ser visibles. Entre los nombres que aparecen con mayor frecuencia dentro de las conversaciones políticas destacan la senadora Imelda Castro; la presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, María Teresa Guerra Ochoa y la diputada federal, Graciela Domínguez Nava.

Las tres representan perfiles con trayectoria dentro del movimiento y aparecen de manera recurrente en las especulaciones sobre quién podría encabezar la ruta interna del partido.

Por el lado de los perfiles masculinos, el único que de manera abierta ha manifestado sus aspiraciones es el diputado federal Jesús Ibarra Ramos, quien ha comenzado a posicionar públicamente su interés por participar en la contienda interna. Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, también circulan versiones sobre la posible incorporación de un perfil proveniente del sector empresarial.

Para Morena, la anticipación tiene lógica estratégica. El partido busca conservar el impulso político que le permitió ganar la Presidencia de la República y mantener la mayoría de las gubernaturas del país. Pero también enfrenta desafíos internos: administrar la competencia entre grupos, evitar fracturas, el proceso de inseguridad y garantizar que las definiciones no generen conflictos que puedan debilitar su hegemonía territorial.

Lo interesante será observar si Morena logra mantener el equilibrio entre su narrativa de transformación y frenen el desgaste social por temas de inseguirdad.

En Sinaloa, la lectura inicial parece clara: las mujeres llevan ventaja en el posicionamiento político y en la conversación pública. No es un dato menor. Morena ha impulsado en los últimos años una política de paridad que ha modificado las reglas del juego interno.

Si esa tendencia se mantiene, la disputa podría concentrarse principalmente entre perfiles femeninos con experiencia legislativa, presencia territorial y cercanía con las estructuras del movimiento.

Mientras la agenda de seguridad americana sigue por la vía terrestre (Nosotros proveemos de información y ellos hacen el operativo). Por aquello de que los americanos sí le entienden a eso de “territorio” y menos “escritorio”.

Y ya los americanos ya hablan de “Clanes” por no decir “tribus”. Las palabras de la Zarina Antidrogas americanas hicieron “zoom” en Culiacán.

Y en medio de ello, Morena ya empezó la sucesión en Sinaloa y ese zoom movió, mueve y moverá cosas por no decir decisiones… con perfiles y equipos.