Reinventando la Política
Hay veces que una frase que sintetiza toda una reforma completa. La pronunciada en el Congreso del Estado de Sinaloa durante la aprobación de los cambios contra la reelección inmediata y el nepotismo electoral es una de ellas: “ningún cargo público tiene dueño”, indicó la diputada Juana Minerva Vázquez en discusión en el Congreso estatal.
Ahora bien, más allá de la reforma y el cambio constitucional, el mensaje es claro: los puestos públicos no son patrimonio personal ni pueden convertirse en herencias familiares. Las formas actuales de hacer política exigen oportunidades, con ello pues alternancia, competencia y renovación. El mensaje en lo nacional iba directo a Guerrero a los Salgado y a San Luis a los Gallardo, pero en lo local muy directo al Évora y a la casta de los dueños del propio Congreso.
Durante años, la reelección inmediata de cuadros y militantes fueron generando castas que frenaban la movilidad política en los diferentes partidos políticos y se fueron formando cuadros legislativos que se quedaron como dueños de los congresos estatales y muchos militantes no veían la forma de ascender a una diputación local o federal, porque los cargos se habían quedado en unas elites legislativas. En otros casos que un esposo le herede a su esposa la alcaldía o la diputación. Aunque el destinatario eran los familiares que querían heredarse gubernaturas.
La reforma busca romper esa lógica. Impide la reelección inmediata en diversos cargos de elección popular y establece restricciones para evitar que familiares sucedan de manera inmediata a quienes ejercen el poder.
¿Será suficiente? Probablemente no, pero en Morena que es actualmente el partido predominante, sus militantes podrán respirar por que verán ascenso político.
El verdadero desafío seguirá siendo construir partidos más abiertos, procesos internos transparentes y gobiernos que rindan cuentas. Sin embargo, la reforma tiene un valor simbólico importante: recordar que el poder público es un encargo temporal y no una propiedad privada, menos propiedad familiar: se puede heredar un carro mas no una diputación o una alcaldía.
La democracia necesita aire nuevo. Necesita que circulen las ideas, los liderazgos y las oportunidades.Porque, al final, quienes realmente son dueños de los cargos públicos no son los políticos ni sus familias, sino los ciudadanos que, con su voto, los prestan por un tiempo determinado.
Aunque las castas piensen otra cosa.
