Reinventando la Política

 

México ganó 2 a 0 a Ecuador, en el evangelio de noventa minutos fueron los que bastaron para que un país entero olvidara las diferencias, las crisis y las malas noticias. Las calles se vuelven a llenar de banderas, los cláxones anunciaron el pase a la siguiente ronda y Ecuador, por fin, cayó frente a México. Al menos en la cancha. En el Ángel y en demás puntos del país los ciudadanos salieron a festejar.

Eso sí, fuera del estadio la historia sigue escribiéndose con otro marcador. Muy diferente. Hace apenas unos meses, Ecuador rompió una de las reglas más sagradas de la diplomacia internacional al irrumpir con fuerzas policiales en la Embajada de México en Quito. Aquella imagen de agentes ingresando por la fuerza a una sede diplomática representó una afrenta sin precedentes recientes para el Estado mexicano y para el propio sistema internacional. Las relaciones diplomáticas quedaron rotas, pero el contrabando, ese continuó imperturbable.

Mientras el país celebraba los goles del triunfo, otro partido continuaba disputándose, lejos de las cámaras y de las transmisiones deportivas.

Desde hace años, los productores acuícolas mexicanos denuncian que toneladas de camarón ecuatoriano ingresan al mercado nacional mediante esquemas de triangulación y reetiquetado. No existe un tratado comercial entre México y Ecuador que justifique ese flujo, pero las aduanas parecen convertirse, una y otra vez, en una portería sin portero.

Cada embarque que logra cruzar representa un gol en contra para miles de productores nacionales que cumplen con normas sanitarias, pagan impuestos y sostienen una actividad económica estratégica para estados como Sinaloa, Sonora y Nayarit. La competencia deja de ser comercial cuando las reglas solamente las respeta uno de los equipos.

Pero el problema puede ser todavía mayor. El verdadero riesgo no está únicamente en el mercado mexicano, sino en el estadounidense. Si es que el camarón ecuatoriano cambiase de identidad para salir hacia Estados Unidos como producto mexicano, en ese hipótetico caso, por unos cuantos el país entero pone en juego su prestigio sanitario y comercial. Washington ha endurecido cada vez más los mecanismos de trazabilidad e inocuidad alimentaria. Cuando detecta irregularidades, no castiga solamente al infractor; muchas veces endurece las inspecciones para toda la industria.

Y entonces el partido cambia. La tarjeta roja ya no sería para Ecuador, sino para México. Paradójicamente, mientras millones festejaban el pase del Tri, Ecuador podría seguir anotando donde verdaderamente duele: en las aduanas mexicanas y en la portería de los acuacultores.

Ahí no hay árbitros, ni VAR, ni narradores que reclamen un fuera de lugar. Ahí los goles se cuentan en contenedores, permisos, omisiones y complicidades.

Anoche México derrotó a Ecuador frente a millones de espectadores. Hoy, mientras seguimos celebrando el resultado, convendría preguntarnos cuántos goles nos siguen metiendo en silencio.

Porque las victorias deportivas duran noventa minutos. Las derrotas comerciales, sanitarias e institucionales pueden costarnos décadas. Y esas sí terminan por definir el campeonato.

El futbol tiene una virtud extraordinaria: une al país. Pero también posee una capacidad casi hipnótica para ocultar lo que ocurre fuera del estadio.

Y si no me cree pregúntele a cualquier acuacultor de la localidad para que constate que Ecuador nos sigue goleando todos los días.

¿Y si, sí? El gobierno Mexicano convocara una defensa férrea en las aduanas y en el Senasica y promoviera un centro delantero con los acuacultores que golpeen el marco de los contrabandistas.

Ayer México ganó en la cancha, pero ayer, hoy y mañana y hasta que la corrupción lo permita Ecuador seguirá goleando a México.

Esos goles sí valen.

PD: según filtraciones, hoy el gobierno de Donald Trump anunciará oficialmente que no prorrogará el T-MEC, lo que marcará el inicio de un plazo de 10 años para la posible disolución de la zona de libre comercio que lleva 32 años. ¿Qué está pidiendo Trump, que se lo están negando? Conociendo el perfil del personaje: va a subir la apuesta, pedirá más extraditables del entramado político, no sólo a los que ya pidió, sino va a querer más y la presión será más fuerte. Además de todas las demandas comerciales en ciertos sectores. Golpe avisa.

PD 2: Mientras el discurso presume soberanía alimentaria, el USDA anticipa que México volverá a romper récords de importación de maíz: 26.5 y 27 millones de toneladas en los próximos dos ciclos agrícolas. Producir aquí es cada vez más caro y menos rentable. “Sin maíz no hay país”, decían. Resulta que sí hay… nomás que con el maíz de otros. ¿Y que discurso le darán a los productores en Sinaloa?