Nos encontramos en las vísperas de los dos últimos encuentros que la Copa Mundial de 2026 tiene para ofrecer a nosotros los aficionados al fútbol, y ciertamente, lo que hace un par de años lucía como un despropósito y un potencial fracaso, terminó siendo un verano inolvidable para muchas personas, incluyendo su amigo el autor de las presentes líneas.

No es ningún secreto que el anuncio de la expansión a 48 selecciones tendría una repercusión mediática y la polémica se abriría paso en todos y cada uno de los restaurantes, bares y reuniones de aquellas personas que disfrutan de este deporte; y eso apenas fue el principio de todo lo que se desencadenó después.

Con un mundial ampliado, los partidos que en un principio lucían como duelos poco atractivos para el espectador como el Irán – Nueva Zelanda o un Cabo Verde – Arabia Saudita nos arrojaron sorpresas muy gratas, a la vez que nos regalaron historias dignas del recuerdo con los ejemplos de Irán y su vida nómada durante la Copa del Mundo, el propio Cabo Verde y su carismático portero Vozinha. Muchas de estas selecciones “menores” tuvieron sus momentos de gloria y de atención mediática durante el torneo, sin opacar a lo que hacen las siempre candidatas a ganar el campeonato.

De igual forma, el nivel de absolutamente todos los partidos disputados fue, a manera de reconocimiento personal, a la altura de lo que se espera de un torneo de esta índole, y el hecho de haber tenido hasta 4 partidos al día, dejó en los aficionados una especie de vacío ahora que solamente restan cuatro encuentros por disputarse. Por lo que aquel infame República del Congo – Uzbekistán que tanto criticamos en su momento, ahora lo extrañamos en demasía y admitimos que no valoramos lo suficiente.

Simple y sencillamente, la FIFA hizo el experimento y le resultó sumamente positivo y redituable, con todo y sus fallos que ahorita mencionaremos, la realidad es que un Mundial ampliado nos trajo una magia mundialista jamás antes vista, y hasta podemos decir que bienvenidos sean los 48 equipos que nos regalaron momentos inolvidables y una entrega en el campo digna del reconocimiento.

Donde sí hay varias áreas de oportunidad en cuanto a lo que fue Norteamérica 2026, fue en el hecho de que este torneo fue organizado en virtud de que el norteamericano promedio pudiera entender lo que sucedía en la cancha. Es inaudito que la FIFA haya aceptado implementar las tan odiadas pausas de hidratación donde se metieron espacios publicitarios que ciertamente trajeron ganancias inconmensurables para el organismo anfitrión. Claro, para un estadounidense es sencillo de asimilar este tipo de pausas porque en el fútbol “americano” es común jugar cuatro cuartos, pero en el fútbol original, la verdad es que rompe con el ritmo del juego, y muchas veces esas selecciones “pequeñas” que estaban desplegando un partido sumamente digno ante una potencia, la estrategia terminaba yéndose al traste.

De igual forma, la manera de organizar los choques en fase de 16vos de final es algo que se debe tomar en cuenta. Las reglas que la FIFA puso a este apartado, lejos de ser claras, solamente causaron más confusión entre los aficionados porque se emitían criterios distintos a los que podemos considerar como lógicos; encima, no había una secuencia “justa” en la tabla de los mejores terceros lugares, punto toral de este párrafo. Simple y sencillamente el tercer lugar “menos mejor” por así decirlo, podía tocarle jugar contra un segundo sitio de un grupo accesible, mientras que los primeros lugares podían toparse con selecciones fuertes que cayeron al tercer escalón de su grupo, mostrando de cierta forma un poco de “injusticia” para los participantes.

De las reglas del VAR mejor ni hablamos, porque la organizadora ha traído una fiesta en cuanto a criterios y decisiones tomadas a partir de la presión de los gobiernos de algunos países participantes, donde se ha visto una cierta tendencia de favorecer a ciertos equipos en la cancha, cuando se supone que FIFA se rige por encima de cualquier actor gubernamental, lo que ha desatado muchísima molestia entre los equipos que se han visto perjudicados.

Pero bueno, sabemos que un torneo así, donde hay tantos equipos calificados, es difícil de darle gusto a todos, pero por lo menos en cuanto a acción en el terreno de juego se refiere, el Mundial ha sido muy bueno y hasta inolvidable para muchos, porque nos ha regalado lo que más disfruta la gente: ver la pelotita rodar.

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Con esto concluimos por hoy, este viernes pasaremos a otro temita, una crítica más a la Liga MX, porque son los únicos genios del mundo que decidieron arrancar el torneo de Liga esta semana, ya platicaremos de ello.

Hasta la próxima.