La siguiente columna está basada en memes y algunas cosas más:
Ellos tienen a Elton John y a Freddy Mercury, pero nosotros tenemos a Juan Gabriel. Que yo sepa, en Londres no hay ningún bar que se llame Noa-Noa.
Ellos tienen a Harry Cooper, que peleó contra Mohamed Alí y la reina lo recibió y lo nombró caballero. Nosotros, en México, tenemos al César del Boxeo.
Ellos tienen a la academia de Hogwarts y el mundo mítico de Harry Potter, nosotros el Mercado Sonora, al “Brujo Mayor” y al gran “Beto el Boticario”. ¡Magazo!
Ellos tienen a Shakespeare y a Jane Austen, nosotros a Rulfo y a Sor Juana Inés de la Cruz. Además, allá no hay Comala.
Ellos tuvieron a Bobby Charlton y a Gordon Banks, pero nosotros tuvimos a la “Tota” Carbajal, a Pablo Larios y al gran Brody Jorge Campos.
Ellos tienen el Palacio de Buckingham y nosotros el de Chapultepec, pero su palacio no lo erigieron sobre un volcán.
Ellos tuvieron a los Monty Python, nosotros a “Palillo”, a “Chucho” Salinas y a Héctor Lechuga.
Ellos tuvieron a Mr. Bean, pero jamás tendrían a “Tin Tan” o a “Cantinflas”. Además, el mimo se volvió verbo cuando la Real Academia de la Lengua instauró la palabra cantinflear. No veo al Diccionario Oxford haciendo algo así con el amigo del rey.
La “Mano de Dios” no hubiese existido si el portero hubiese sido Jorge Campos. Al Brody no le hubieran hecho ese gol; le hubiera robado el balón al pelusa. Tampoco el gol del siglo, porque le hubiera cerrado el ángulo.
Ellos tienen siglos como nación; nosotros no llegamos ni a los tres siglos, pero aprendemos rápido. No somos flemáticos, pero tenemos corazón.
A través de los siglos, ellos le piden que Dios guarde a su reina o a su rey. Nosotros, acá, pues… ¡ya se la sabe!
Ellos claman por el sol, hasta canciones le hacen, para nosotros es culto, es uno más entre nosotros y hasta padecemos su enojo, pero le agradecemos que siga entre nosotros y no se esconda como con ellos.
Ellos cambiaron las reglas del narcotráfico en occidente y crearon el futbol. Nosotros… aprendemos rápido.
Ellos no tienen estatua del mítico momento en Abey Road. Con nosotros, en el bello puerto de Mazatlán, el cuarteto de Liverpool quedó inmortalizado en Olas Altas. Honor a quien honor merece. Acá sí sabemos inmortalizar a la grandeza. Tal vez para ellos es ordinaria, pero para nosotros es eterna.
Ellos tienen a James Bond, nosotros a Alex Dínamo y al patrullero 777.
Ellos tuvieron a Robin Hood, nosotros a “Chucho el Roto”, a “Pancho” Villa y a Heraclio Bernal.
El jugador estelar de ellos es de más de 40 años, la estrella de nosotros no tiene INE.
Ellos tuvieron a los caballeros de la mesa redonda y al Octavo Ejército de Montgomery, nosotros a la temible División del Norte.
Y al final, los ingleses hicieron lo que mejor saben hacer desde hace más de siglo y medio: jugar al futbol. Supieron cuándo acelerar, cuándo contener, cuándo rematar. Los nuestros pelearon, respondieron, ilusionaron… pero no alcanzó.
Otra vez la ilusión recorrió el país con la velocidad de un contragolpe. Otra vez, su majestad, la realidad terminó imponiendo la tradición y una generación más tendrá que responder la vieja pregunta de Chava Flores: ¿a qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
Y el ¿y si sí? Lo vamos a guardar en el armario. Hay que reconocer que, una vez más, nos hicieron soñar, pero volvimos a despertar. Ya nos la sabemos.
