Reinventando la Política
El 11 de agosto de 2026 pasó desapercibido, como si nada hubiese pasado, pero en cuanto a la relación México-Estados Unidos, ese día pasaron tres acontecimientos distintos, que se supieron días después, pero que fueron ese mismo día con un mismo denominador común: Washington.
Primero, trascendió el retiro de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, decisión que provocó una reacción inmediata de Morena, con llamados a respetar la soberanía mexicana. Ese mismo día, el general Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, salió de prisión en Estados Unidos. Aunque no se ha confirmado oficialmente su incorporación al programa de testigos protegidos, su salida abre esa posibilidad y mantiene su caso dentro de los asuntos sensibles de la relación bilateral.
Y, en un tercer movimiento, México y Estados Unidos avanzaron en un acuerdo para facilitar al Ejército Mexicano el acceso al mercado estadounidense de drones y sistemas antidrones. Por México firmó el General Divisionario, Héctor Ávila Alcocer, Comandante del Ejército, quien anteriormente estuvo al frente de la IX Zona Militar en Sinaloa y de la III Región Militar.
Fueron: Visa, General y Drones: una carambola de tres bandas.
Sería aventurado afirmar que los tres acontecimientos fueron coordinados por el gobierno estadounidense. No existen elementos suficientes para asegurarlo. Pero tampoco parece conveniente ignorar la coincidencia. Mientras Morena reclamaba soberanía por la decisión contra Andy López Beltrán, el Ejército Mexicano profundizaba su cooperación tecnológica con Estados Unidos.
Ahí está la paradoja: Washington puede ejercer presión sobre determinados actores políticos mexicanos y, al mismo tiempo, fortalecer su relación con las instituciones mexicanas que considera estratégicas.
Es decir, presión selectiva y cooperación institucional pueden coexistir.
Por eso el 11 de agosto resulta tan llamativo: una visa que se cierra, una prisión que se abre y un mercado militar que también se abre. Hay que estar atentos: Ahí vienen los drones de verdad.
Tres acontecimientos distintos, pero una misma pregunta: ¿estamos ante simples coincidencias o frente a piezas de una estrategia estadounidense hacia México?
Quizá la verdadera carambola no esté en cada movimiento por separado, sino en el mensaje que producen juntos… y lo que viene después.
Washington ya está jugando como buen billarista está dominando las bandas para dominar la mesa… y todo lo demás.
