Estamos en las últimas horas de cambios y trueques que las Grandes Ligas realizan año con año en los primeros días del mes de agosto. La temporada ya comienza a cerrarse y es el momento donde los planteles de la Gran Carpa se dividen entre vendedores y compradores de acuerdo con su desempeño durante la campaña.

De unos años para acá, los protagonistas más recurrentes de estos tiempos son los clásicos contendientes para levantar el trofeo a finales de octubre que ciertamente no cambian: Phillies de Filadelfia; Yankees de Nueva York; Bravos de Atlanta; Cerveceros de Milwaukee; y este año con las participaciones especiales de los Medias Blancas de Chicago y los Medias Rojas de Boston.

Sin embargo, el equipo más constante y siempre agresivo al momento de buscar reforzar y apuntalar sus filas, son los actuales bicampeones del béisbol estadounidense: los Dodgers de Los Ángeles.

El equipo californiano de nueva cuenta ha sacudido el mercado y se ha llevado a sus filas al abridor zurdo de los Tigres de Detroit, Tarik Skubal, quien por cierto viene cargando en su maleta con dos galardones de “Cy Young”, es decir, el mejor lanzador de la Liga Americana, y quien fue fruto del deseo de los equipos aspirantes de destronar a los Dodgers de su actual monarquía.

Skubal, quien fue dejado en libertad por los Tigres luego de resignarse a tener otra temporada perdedora y lejos de los puestos de playoffs, ofertaron a su mejor carta para reconstruir la plantilla en torno a otros perfiles, y fue ahí donde comenzó la lucha de prospectos para determina cuál equipo era capaz de soltar a sus mejores jugadores con miras a futuro a cambio de un pelotero rentado por los próximos 3 meses.

Seamos francos, Los Ángeles no tenía necesidad de ir al mercado por Skubal; vamos, una rotación con: Yoshinobu Yamamoto, Roki Sasaki, Blake Snell y Tyler Glasnow es suficientemente potente como para buscar un tricampeonato con la fuerza laboral existente. No obstante, el interés de otros equipos como Milwaukee y Filadelfia, que son los actuales equipos que le hacen sombra y potenciales rivales en una Serie Divisional o de Campeonato, hacía imperativo hacer el sacrificio para evitar que un rival se reforzara y pusiera en un predicamento el proyecto actual de los azules.

Dodgers por muchísimos años se ha mantenido en el top 3 de los equipos con mejor sistema de prospectos y desarrollo de talento en Ligas Menores de todo el béisbol norteamericano, y pese a que no son el número uno en este departamento (Milwaukee es el primero actualmente), la capacidad de poder producir prospectos y tener la valentía de intercambiar jugadores a futuro por estrellas consolidadas, es lo que les ha permitido aterrizar grandes nombres que refuerzan a este equipo ya de por sí fuertísimo.

A diferencia de Milwaukee, que no quiso deshacerse de prospectos importantes, Dodgers supo negociar jugadores importantes, más no los enfilados a un debut en el corto plazo, para llevarse a súper jugadores a sus filas; vamos, en el intercambio de Skubal cedieron a un lanzador abridor que ya tiene experiencia en MLB pero con pocas oportunidades como River Ryan, y un potencial CF con muchísimo futuro como Zhyir Hope. Por su parte, Cerveceros se negó a dejar ir a sus mejores prospectos, conscientes de que hoy en día tienen buenos proyectos de jugadores, pero no cuentan con la suficiente capacidad como para mantener su sistema de “granjas” funcionando a tope muchos años más como lo tiene Los Ángeles.

Es así como los actuales bicampeones conforman una gran rotación de picheo, posiblemente una de las mejores en la historia del deporte. Yamamoto, Skubal, Sasaki, Snell y Glasnow son los nombres con los que Dave Roberts puede trabajar las próximas semanas en búsqueda de ese ansiado tricampeonato, quitándole presión a Shohei Ohtani en su recuperación para regresar a los montículos, y quien una vez de vuelta en la rotación, hará de los Dodgers un equipo todavía más vistoso.

Estamos hablando de un auténtico súper equipo, que no conformes con su rotación de picheo, tienen en sus filas a buenos cerradores como Tanner Scott y Edwin Díaz; mientras que en el campo destacan Mookie Betts, Freddie Freeman, Teoscar Hernández, Kyle Tucker y Andy Pages, sin dejar de lado al carismático Kiké Hernández.

Entonces, es normal y muy sencillo de comprender por qué los Dodgers despiertan tanta animadversión y odio entre las bases de fanáticos de los otros 29 equipos del béisbol. Es un equipo comprometido para ganar y que ha hecho todo lo necesario para manejar una de las organizaciones más exitosas a nivel deportivo y financiero de este nuevo milenio.

 

Todo era risas y diversión cuando los angelinos eran echados fuera en las series divisionales y de campeonato, pese a que la gerencia deportiva hacía lo posible para reforzar a este equipo que siempre tuvo en la mira el título de las Grandes Ligas. Por muchísimos años los Dodgers se quedaban muy cortos, e incluso en dos temporadas consecutivas cayeron en la Serie Mundial, lo que hacía más pesada la “carrilla” de los demás aficionados hacia el equipo y sus seguidores.

Llegó el 2020 y el título de la temporada pandémica, y mucha gente se animó a demeritar este logro por haber sido una temporada “recortada” y “de Mickey Mouse”. Y es muy fácil demeritar esto por el hecho de que solo fueron 60 partidos; pero también pongamos en justa dimensión que una temporada de tan pocos partidos disminuía el rango de acción y exigía un desempeño casi perfecto para poder llegar a la postemporada, y qué decir el hecho de que durante esa campaña se agregó una ronda preliminar para llegar a la Serie Mundial, lo que hizo el camino aún más largo.

2021, 2022 y 2023 se consolidaron como los años de burla hacia los Dodgers por “no poder ganar una temporada normal”, y las burlas cambiaron por completo cuando llegó Shohei Ohtani a las filas del azul, pasando a ser un miedo hacia Los Ángeles porque 2024 y 2025 han sido un par de años donde han dominado a placer hasta las Series Mundiales.

Vamos, desde el 2013 los Dodgers no han faltado a una postemporada, y solamente en 2021 no consiguieron el título de división por apenas un partido de diferencia; estamos hablando de 14 años consecutivos donde Los Ángeles han jugado playoffs, y en esos 14 años, han sido cinco viajes a la Serie Mundial, con récord positivo de 3-2 hasta el momento.

Es entendible entonces que la gente deteste tanto a un equipo que se ha convertido en una máquina de éxitos, y no es porque lo hagan mal, sino porque las estrategias que han implementado, tanto dentro como fuera del diamante, han sido efectivas y exitosas.

“Oye pero los contratos diferidos”, “oye pero dan jugadores de medio pelo a cambio de estrellas”, “oye pero están arruinando el béisbol”, “oye pero los otros equipos no pueden hacer eso y está mal”. En fin, son miles de excusas que uno como aficionado a los Dodgers escucha, pero cuando uno lo pone en retrospectiva y mira todo lo que se ha tenido que atravesar para llegar a un momento como estos, solamente queda reírse de esas excusas y seguir disfrutando de cómo los Dodgers de Los Ángeles están arruinando el béisbol.

Así las cosas.

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Con esto cerramos por hoy, les deseamos una excelente semana.

Hasta la próxima.