Ha pasado poco más de un mes desde que terminó la Copa del Mundo Norteamérica 2026, y han pasado casi 2 meses desde que la Selección Mexicana concluyó su participación en el torneo al caer eliminado 2-3 ante la selección de Inglaterra, a la postre tercera mejor selección del certamen.

Lo que nos concierne este día es hacer un análisis de lo que nos dejó el haber participado en este Mundial en calidad de anfitriones, lo que sucedió con nuestros futbolistas durante el campeonato, y el traumático golpe de realidad con el que nos topamos, o bien, la necesaria apertura de ojos ante lo que somos como país en el ámbito futbolero.

Durante la Copa del Mundo, podemos mencionar a cuatro futbolistas que consideramos los pilares en los cuales México se encomendó para entregar una de las participaciones más dignas que ha tenido el país en la historia de los Mundiales, dignas, sí, más no históricas, porque vimos más de lo mismo: octavos de final y para atrás.

Erik Lira, Julián Quiñones, Johan Vázquez y Gilberto Mora fueron los cuatro futbolistas más destacados durante el torneo, y hasta el momento, ninguno de ellos ha podido dar el salto hacia un equipo europeo digamos importante, vamos, ni siquiera han tenido contactos importantes por buscar hacerse de sus servicios.

El caso más adelantado es el del mediocampista Erik Lira de Cruz Azul, quien logró concretar una oferta y se marchará al Mónaco de la Ligue 1 de Francia; equipo que tiene sus momentos importantes en el campeonato de liga, pero que carece de una constancia como equipo competitivo en Francia. Previo a este estira y afloja que le llevó algunas semanas al jugador celeste, la única oferta que apareció por sus servicios fue por parte del Al-Jazira de la liga de los Emiratos Árabes Unidos.

Pese a haber tenido un mundial de escándalo y haber tenido pasajes muy importantes durante los partidos ante Sudáfrica, Ecuador e Inglaterra, absolutamente ningún equipo de Europa mostró un interés medianamente palpable por el mediocampista, y eso que tiene una edad bastante buena (26 años), y sus números durante el campeonato fueron mucho más que excelentes.

El caso de Johan Vázquez de igual forma es muy frustrante, porque el defensor central mostró liderazgo y muchísima seguridad en la defensa central de México. Gran parte de la fase de grupos imbatida de la selección fue gracias a lo que hizo el sonorense en la zaga; hablaban de un posible interés por parte del Inter de Milán en Italia, dado que actualmente milita en el Génova, sin embargo, ninguna oferta a la vista por los servicios del mexicano.

Los casos de Julián Quiñones y Gilberto Mora son casos puntuales, en el tema del delantero del Al-Qadsiyah, quien además fue campeón goleador de Arabia Saudita, demostró su capacidad para levantar a México en momentos de apremio, y de manera injusta, ningún equipo europeo levantó la mano para tan siquiera preguntar por sus condiciones contractuales. El tema de Morita está detenido al ser un jugador menor de edad, y a eso sumemos el tema de que su agente, Rafaella Pimenta, pide una cantidad exorbitante por sus servicios, la cual estoy seguro no habrá respuesta positiva por algún equipo importante del viejo continente.

En menor medida, Israel Reyes, defensor del América, parecía que iba a dar el salto a Europa luego de la Copa Mundial, sin embargo, Javier Aguirre lo limitó a un papel secundario durante el torneo y lo relegó a la banca, dejándolo sin la oportunidad de recibir una oferta de Europa concreta. Se hablaba de que la Roma preguntaba por sus servicios, pero apenas y ponían 2 millones de euros por su carta, a los días, el mismo equipo italiano pagó casi 20 millones de euros por el argentino Nahuel Molina, de mal mundial y papel intrascendente en el Atlético de Madrid, pero argentino al final de cuentas.

Con este pequeño análisis, nos hemos dado cuenta de algo: efectivamente el pasaporte pesa demasiado en el fútbol mundial, y tristemente México no tiene cartel importante en el mercado europeo. Para un equipo de las principales ligas de Europa es más barato pagar por un argentino o un brasileño antes de hacer un esfuerzo económico por un jugador mexicano, vamos, hasta los colombianos o ecuatorianos han empezado a levantar las cejas de varios clubes en esos rumbos, y optan por hacer un esfuerzo más importante por dichas nacionalidades que por un mexicano.

En lugar de estar exportando talento hacia Europa, México se encuentra repatriando el poco talento que tiene posicionado en el fútbol más importante del planeta. Los casos de Orbelín Pineda que volvió al Monterrey, Jorge Sánchez que regresó al Atlas, y el inminente regreso de Heriberto Jurado que se encuentra a un paso de salir del Círculo de Brujas rumbo al Cruz Azul, nos hablar de que ha habido tres repatriados y apenas un jugador exportado a una liga del “top 5”.

No dejemos de lado el caso de Armando “La Hormiga” González, quien fue fichado por el Olympiacos de Grecia, una liga de tercera línea en el ecosistema de fútbol en Europa y que no representa un salto importante en cuanto a calidad se refiere si comparamos al equipo griego con las Chivas del Guadalajara.

Lo que parecía ser una ventana de fichajes histórica para México por los resultados obtenidos en el Mundial y la imagen que se dio como equipo durante el torneo, terminó siendo un balde de agua fría y hasta triste porque si bien apuntábamos a tener un salto de calidad y avanzar un poco en nuestro desarrollo como perfil de futbolista, ha ocurrido todo lo contrario, y nos ha sido difícil por casi decir imposible acomodar a nuestras mejores piezas en las ligas más competitivas del mundo.

Igual también debemos ponernos en el reflejo de lo que hacen las ligas de Colombia o Ecuador, las cuales han enviado talento hacia Europa en los últimos años, haciéndolo por precios sumamente módicos para los clubes del viejo continente, caso contrario a lo que acontece en México, que ven a los jugadores como minas de oro para hacer su agosto, y es tal su avaricia que ningún club de Europa voltea a la Liga para encontrar su próximo talento.

A eso sumemos el hecho de que el mexicano sufre del conocido “síndrome del jamaicón”, el cual no le permite adaptarse a Europa en cuanto a cultura se refiere, rindiendo poco en entrenamientos y en partidos, además de que la paga que reciben es inferior a la que percibirían en un club medianamente importante de México, y bueno, muchos prefieren quedarse en lugar de superarse y salir de la zona de confort.

Este mercado de pases nos ha demostrado que las cosas no cambiarán solamente por tener un Mundial medio positivo (aunque siempre quedemos en las mismas instancias) y empecemos a vender jugadores a Europa. Hay muchísimas cosas que primero se deben cambiar desde adentro acá en México si de verdad queremos superarnos, de lo contrario seguiremos llegando a octavos de final como siempre pasa, sin aspirar a ir más allá.

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Con esto cerramos por hoy, les deseamos un excelente fin de semana.

Hasta la próxima.