Reinventando la Política
Sin duda hay decisiones que aunque parecen administrativas, terminan convirtiéndose en mensajes políticos. El presunto retiro de visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”, reportado por el diario Reforma, pertenece a esa categoría: aquí no eres bienvenido.
¿Algo habrá hecho?
El tema es que una visa no es solamente un documento que permite cruzar una frontera. Para un político mexicano, y particularmente para alguien que lleva uno de los apellidos más poderosos de la política nacional, la posibilidad de perderla puede convertirse en una señal de Washington: “tenemos los ojos puestos sobre ti”.
Y ese mensaje adquiere otra dimensión cuando se coloca junto a la cadena de acontecimientos que México ha vivido durante los últimos meses. Primero fueron las versiones sobre funcionarios y gobernadores a quienes Estados Unidos habría retirado sus visas. Después aparecieron investigaciones y señalamientos relacionados con posibles vínculos con organizaciones criminales.
En junio, por ejemplo, trascendieron reportes sobre Alfonso Durazo y Américo Villarreal, información que ambos rechazaron y que generó incluso cuestionamientos desde el gobierno mexicano sobre la decisión estadounidense de hacer públicos esos casos.
Ahora aparece el apellido López Beltrán. Y aquí está el verdadero asunto.
Washington parece estar construyendo una nueva forma de presión sobre la clase política mexicana: no necesariamente empieza con una acusación formal, una orden de captura o una extradición; puede comenzar con algo aparentemente menor, pero políticamente demoledor: cerrar una puerta de cross border.
La pregunta es qué información posee Washington que el gobierno mexicano no está haciendo pública —o que quizá tampoco conoce— y qué dimensión puede alcanzar esta estrategia.
Si al hijo del patriarca del movimiento no lo dejan entrar a Estados Unidos, entonces, ¿qué sigue?
Si Andrés Manuel López Beltrán quiere ser presidente en 2030, ¿el hecho de no tener visa de entrada con su principal socio comercial le dificulta la gobernabilidad del país?
Y en este caso, ¿quién es el principal interlocutor de la presidenta Sheinbaum con el Estado Americano? Es pregunta con toda la seguridad de ciudadano.
Si esto fuera una pelea de box y la cantará el gran Eduardo Lamazón: 10 puntos para los García 0 puntos para los López.
Falta mucho para el 2030, pero depende ¿para quién? Tal vez falta poco.
Todo parece indicar que el tercer piso de la 4T será policíaco militar. Al tiempo.
