Reinventando la Política
Hay fotografías que cuentan la historia política de un país mejor que cualquier discurso: Vicente Fox regresó al CEN del PRI. No como candidato del PAN, no como adversario del viejo régimen, sino sentado junto a Alejandro Moreno, Alito, para hablar de construir un frente opositor rumbo a 2027.
La imagen tiene una carga simbólica enorme. En el año 2000, Fox llegó a la Presidencia con una promesa que resumía el espíritu de la alternancia: sacar al PRI de Los Pinos después de 71 años de hegemonía presidencial. Hoy, 26 años después, vuelve a las oficinas del partido que derrotó para buscar coincidencias y construir una oposición. ¿Ya se le olvidó a los priistas el PemexGate? Es pregunta sin amonestación del INE.
Y hay un detalle todavía más interesante: Alejandro Moreno era dirigente del Frente Juvenil Revolucionario del PRI en aquellos años. Es decir, mientras Fox gobernaba el país, Alito pertenecía precisamente a la generación priista que defendía al partido derrotado. Los caminos de ambos se cruzaron desde trincheras completamente opuestas.
Hoy aparecen juntos. La política, dicen, no tiene memoria. Pero las fotografías sí.
Días despues, Fox estuvo en Ocotlán junto al gobernador Pablo Lemus y a dirigentes de Movimiento Ciudadano. El encuentro ocurrió en un momento en que Fox impulsa la construcción de una oposición más amplia y Alito busca sumar fuerzas contra Morena. No existe, hasta ahora, evidencia pública suficiente para afirmar que Fox fue específicamente a convencer a Lemus de incorporarse a una alianza; pero políticamente resulta inevitable hacerse la pregunta: ¿está Fox recorriendo el país para reconstruir aquel bloque opositor que alguna vez parecía imposible?
La paradoja es evidente. El hombre que simbolizó la derrota histórica del PRI ahora necesita al PRI. Y el joven priista que militaba en las filas del partido derrotado por Fox ahora aparece como uno de los interlocutores centrales para reconstruir una oposición que pretende enfrentar a Morena.
Quizá la política mexicana esté cerrando un círculo. En el 2000, Fox necesitó al PAN para sacar al PRI de Los Pinos. En 2026, Fox parece necesitar al PRI —y posiblemente a otras fuerzas— para intentar sacar a Morena del poder.
¿Puede una alianza construida con los viejos adversarios convertirse en una nueva alternativa, o solamente será el regreso de los mismos actores con otra fotografía?
¿Qué no en el 2018 los desplazaron de los ejes de poder? No entendieron la lección.
Porque si Fox terminó sentado en la casa del PRI junto a Alito, quizá lo verdaderamente sorprendente no sea que los adversarios de ayer hoy busquen aliarse.
Lo verdaderamente sorprendente sería que los ciudadanos volvieran a creerles.
Eso sí sería lo sorprendente.
