Reinventando la Política
Si bien es cierto, Morena ya puso las primeras diez piezas sobre el tablero rumbo a las gubernaturas de 2027. Quedan siete: Baja California Sur, Chihuahua, Nayarit, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Tlaxcala. Y aunque la dirigencia insiste en que todavía se trata de coordinaciones de la Defensa de la Transformación, en los hechos estas definiciones constituyen el principal filtro rumbo a las candidaturas.
Pero las siete entidades no pesan lo mismo electoralmente: Nuevo León representa el mayor padrón de los pendientes, con alrededor de 4.67 millones de electores. Chihuahua ronda los 3.1 millones y Sonora supera los 2.35 millones. San Luis Potosí se acerca a los 2.25 millones, mientras Tlaxcala supera el millón, Nayarit se aproxima a los 984 mil y Baja California Sur ronda los 650 mil.
Es decir, las siete definiciones no solamente tienen una dimensión política interna: juntas representan un universo electoral de aproximadamente 14.1 millones de ciudadanos.
Y aquí aparece la otra variable: el género: de las 10 coordinaciones ya definidas, seis corresponden a mujeres y cuatro a hombres. Si Morena mantiene una distribución de nueve mujeres y ocho hombres en las 17 gubernaturas, las siete posiciones pendientes tendrían que repartirse en una combinación de tres mujeres y cuatro hombres, lo que quedaría al final con 9 mujeres y 8 hombres, pero también pudieran quedar 4 mujeres y 3 hombres quedando en global 10 mujeres y 7 hombres.
La aritmética, entonces, empieza a convertirse en política. Ahora bien, por ende, está sobre la mesa cómo acomodar género, territorio, grupos internos y el peso electoral de cada entidad sin desajustar el equilibrio nacional.
Porque no es lo mismo resolver una coordinación en Baja California Sur que definirla en Nuevo León. Tampoco representa lo mismo una decisión en Nayarit que en Chihuahua ¿Alcanzarán a barrer? Cada entidad tiene su propia estructura política, sus aspirantes y sus equilibrios locales, que aglutinados en un todo dan vida a esa estructura nacional que hoy es ese movimiento.
Por eso, las siete cartas que faltan pueden ser las más interesantes del proceso interno de Morena. No necesariamente porque sean las últimas, sino porque serán las que terminen de revelar cómo se está construyendo el mapa de género, de los grupos y del poder territorial para 2027.
Será ya el primer proceso electoral ya sin AMLO en el frente, aunque el obradorismo tendrá algunas posiciones, veremos cuantas recupera en estos siete estados o de plano veremos ya a un claudismo perfilando candidaturas nuevas.
Y en Morena, como en el ajedrez, las últimas piezas colocadas también pueden modificar la lectura de todo el tablero… veremos cual será la estrategia.
Por lo pronto mañana definen siete estados que representan aproximadamente el 13% del Listado Nominal y los grupos los están peleando con todo… veremos a quienes instalan y dependiendo el perfil se verá que tantas ganas traen de ganar.
¿Y… la oposición?
