Apunte

Culiacán, Sinaloa, 27 de octubre 2026. La desvaída “oposición” prianredista no se cansa de repetir hasta el hartazgo que en México hay un “narcogobierno”, que tenemos una “narcopresidenta” y que Morena es un “narcopartido”.

Una tontería, desde donde se mire, propaganda diseñada y promovida por Trump, Rubio y Cerimedo contra México (aunque los medios, en su enorme mayoría, no lo vean).

Y es de suyo grave que no se ponga atención a esa campaña contra nuestro país, que cuenta con el apoyo y complicidad de traidores que de manera impune calumnian, ofenden y atacan a una patria que, en el caso de legisladores, juraron respetar y defender.

HECHOS, NO LEPERADAS

Tales ataques caen por su propio peso ante la evidencia de que el actual gobierno mexicano ha sido el más efectivo hasta ahora en la lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico, sin marginar que el problema es de tal magnitud que limita seriamente los alcances de la acción gubernamental.

Veamos: de acuerdo con el informe oficial, y cifras corroboradas, al 30 de septiembre de 2026 se ha logrado detener a 70 mil 500 personas por delitos de alto impacto; se han asegurado 36 mil 300 armas de fuego; 569 toneladas de droga han sido decomisadas y se han desmantelado y destruido dos mil 792 laboratorios clandestinos para la elaboración de drogas.

La delincuencia organizada y el narcotráfico han perdido miles de millones de pesos y cada día esa suma aumenta.

Así las cosas ¿Cómo está eso de que son socios del gobierno?

No hay margen de duda: decir que están en sociedad es una completa estupidez propagandística y punto.

¿Y EL PACTO SOCIAL?

Durante décadas, la política mexicana fue signada por la simulación y una marea de figuraciones, lejos del interés general que es la base del Pacto Social (cada vez más difuminado) de ahí que la promesa de una interlocución efectiva genere “rating”.

Es lo que hacen, con el ánimo electorero en ristre, personajes que aparecen, y reaparecen, para ver si les toca alguna rebanada del pastel. Usted los conoce, aunque pasada la contienda volverán a cruzarse de brazos y hasta la próxima.

Se pierde de vista, un poco por el ánimo y la buena fe (la esperanza muere al último) y otro por la estentórea difusión, la implacable realidad que ilustra a los políticos, inmersos en el ejercicio de un poder que, relativo y todo, no mira más allá de sus negocios.

AQUEL CABILDO ABIERTO

No hace mucho, cuando Sergio Torres era alcalde Culiacán, se retomó una idea que inició Fortunato Álvarez Castro y se hacían reuniones públicas de lo que después se llamó “Cabildo Abierto”.

La intención era buena, aunque se veía, con base en la participación popular, que la gran mayoría de las propuestas, denuncias y quejas, solo ameritaban un simple un trámite de ventanilla (si eso funcionara como debe, se entiende).

La cuestión es que los problemas y carencias de fondo (las peticiones particulares no pasan de la búsqueda de paliativos insuficientes) no tienen solución de continuidad, como no sea en la coyuntura del relumbrón.

NO ERA MALA IDEA

No tan de paso: la sala de cabildos y el espacio habilitado en el pasillo del Ayuntamiento resultaron (obviamente) insuficientes e impropios para la pretendida dimensión del acto, sin quitar mérito al esfuerzo.

El caso es que tales acciones, por el hecho de no poder rondar más que la superficie de la problemática social, política, económica y cultural, pasan a ser irrelevantes si de una visión comprometida y de Estado se trata.

Lo mismo sucedió después con el “gobierno en movimiento”, los “compromisos por Sinaloa” y otras iniciativas. El resultado evaluable, real, no iba más allá de algunos desplantes que, como tales, se escurren a la brevedad.

Lo comento por si se retoma la idea, lo que no estaría mal después de todo.

EN EL TINTERO

–Gana Lula en Brasil y se desata la cínica injerencia de la oligarquía financiera capitaneada por el delincuente Trump y vociferan como orates (junto con la histeria de la derecha y ultraderecha latinoamericana y mexicana).

-El caso Tadei, y muchos otros, la sombra de la corrupción que por décadas instaló el prianredismo y que es muy difícil erradicar.

-Del profe Mendoza: “exagerados, mal planeados y, a juzgar por los datos oficiales, inservibles, los retenes militares en Culiacán. He visto hasta cuatro en menos de dos kilómetros. Ya estamos hartos”. [email protected]).