Es bien sabido que todo viaje tiene un final; nada es para siempre y, al menos en el mundo deportivo, la única manera de ganar absolutamente todos los torneos posibles es jugar en una consola de videojuegos con la modalidad “fácil”. Solamente así un equipo profesional puede cumplirle el sueño a sus aficionados más pasionales, que lo único que esperan es ganar y ganar y volver a ganar.
Las Grandes Ligas nos regalaron ayer al primer invitado a la Serie Mundial de este 2026, y, para sorpresa de muchos, y no tanto para otros pocos, los Dodgers de Los Ángeles se fueron barridos de manera sorprendente por los Cerveceros de Milwaukee, en lo que fue una revancha en toda la extensión de la palabra para el equipo de Wisconsin, puesto que el año pasado fueron eliminados en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en las mismas condiciones que dieron cuenta de su rival este año.
Unos Cerveceros que ganaron 103 partidos en la presente temporada, no tuvieron muchas dificultades para cepillar a los californianos, quienes por cierto consiguieron llevarse 100 victorias en la campaña que está por concluir, de manera que el mejor equipo de la MLB eliminó al segundo mejor equipo del circuito.
Milwaukee siempre supo venir de atrás, siendo capaz de remontar los encuentros con un bateo sumamente oportuno y demasiado “clutch”, con sendos cuadrangulares de peloteros como Jake Bauers y Bryce Turang, jugadores que absolutamente nadie ubica y que en esta postemporada están teniendo sus mejores actuaciones en sus vidas, a expensas de lo que podría ser su “one hit wonder” en sus carreras.
Un picheo que no fue el más fino, pero que terminó siendo respaldado por la defensiva, y también por sus rivales, puesto que los bates de los Dodgers se pusieron más helados que aleta de pingüino, y fue un triste carrusel de turnos al bat desperdiciados por los todavía bicampeones de las Grandes Ligas. Sin embargo, esto último poco o nada de culpa tiene el equipo que ha avanzado a la Serie Mundial, que demostró, al menos por una vez, que los “hombres” superan a los “nombres”.
Pat Murphy, manejador del equipo de los Cerveceros, se ha encargado toda la postemporada de dejar claro esto, que su equipo es de jugadores comunes y corrientes y que no cuentan con el capital suficiente para cobrar grandes sumas de dinero, y finalmente le funcionó, porque esa cantaleta de ser el “underdog” o el “equipo débil” le vino de perlas a Milwaukee para poder hacer válida esa frase que dejamos en el final del último párrafo; aunque vamos, un equipo que ganó 103 partidos en este año no puede considerarse “débil”, pero bueno, cada quién verdad.
Así es como el reinado de los Dodgers llega a su fin, o eso podríamos pensar, porque estamos hablando de un equipo que ha llegado a la Serie de Campeonato en 5 de las últimas 7 temporadas y ha logrado tres viajes a la antesala de la Serie Mundial al hilo, con una base de jugadores intacta.
Sin embargo, el tiempo no pasa en vano, y jugadores como Freddie Freeman, Teoscar Hernández, Mookie Betts, Max Muncy, Kiké Hernández o el propio Will Smith están empezando a acumular kilometraje en sus carreras, por ende, una renovación del talento es más que necesaria a estas alturas de la década.
Y es aquí donde consideramos que el viaje no ha terminado para los Dodgers de Los Ángeles, especialmente contando con el presupuesto y la cultura ganadora que han ido forjando en los últimos años. Pensar que el camino de dominio que han tenido los californianos concluyó con la derrota de esta semana es tener un criterio de béisbol bastante limitado.
Los Ángeles, así como tiene jugadores que van “de salida”, también cuenta con varios peloteros todavía con muchísimo combustible en sus carreras. Hablamos de casos como: Yoshinobu Yamamoto, Roki Sasaki, Andy Pages, Josué De Paula, el propio Shohei Ohtani, Edgardo Henríquez, Edwin Díaz, Kyle Tucker, y más los que se vayan sumando a este plantel, el cual, con su exitoso sistema de filiales en Ligas Menores le permite ir cosechando prospectos que puede intercambiar por peloteros de élite de las Grandes Ligas, manteniendo una base competitiva que ya va para los 10 años consecutivos en el máximo nivel dentro de la Liga Nacional.
¿Los Dodgers fracasaron? Por supuesto. Se esperaba que esta plantilla consiguiera un histórico tricampeonato, pero enfrente tuvieron a un plantel que jugó un béisbol perfecto y digno de representar a la Liga Nacional en la Serie Mundial. ¿Se terminó el protagonismo de los Dodgers? En lo absoluto, el próximo año regresarán con renovados bríos, con menos presión mediática que te exige mantener un nivel de excelencia luego de dos anillos consecutivos, y sobre todo, reforzados en áreas donde esta temporada flaquearon.
El viaje de los Dodgers también incluye eliminaciones como las de esta semana. Como dijimos, el éxito también integra fracasos y momentos bajos, los mismos que alimentan el hambre por seguir buscando más campeonatos, y estamos seguros de que la próxima temporada veremos a Los Ángeles peleando por ser el sembrado uno de su liga una vez más.
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Aquí concluimos por hoy, les deseamos un excelente fin de semana.
Hasta la próxima.
