Post partido

 

El tiempo nunca se detiene, y cada vez parece ir más deprisa; la vida avanza en un suspiro y, ciertamente, hay poco o nada que hacer al respecto. Es precisamente en ese tenor que los jugadores con los que crecimos, y con quienes vivimos muchas de nuestras grandes anécdotas en el universo del futbol, empiezan a decir adiós.

El día de hoy hablaremos de dos casos muy específicos: los dos máximos soles del planeta futbol de los últimos 20 años viven el final de sus carreras con sus selecciones, por lo que los combinados nacionales de Argentina y Portugal finalmente verán partir a sus leyendas: Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

Vale la pena apuntar que los protagonistas de este espacio de opinión están viviendo finales completamente opuestos con sus respectivas naciones, aunque ambos reflejan el mismo declive deportivo: como dijimos al principio, el tiempo no pasa en balde y finalmente llegó la hora de dejar espacio a las nuevas generaciones, a los nuevos nombres.

Empecemos por el rosarino. Lionel Messi tendrá este martes su partido de despedida de la selección argentina ante la poderosa escuadra de Benín (un chiste), en el templo más grande de la Argentina: el Monumental de River Plate, un estadio con capacidad para más de 85 mil personas que está listo para entregarse por completo a su ídolo.

En lo que será un evento digno de fiesta popular, con música en vivo y otras activaciones pensadas para honrar, enaltecer e inmortalizar la carrera de Lionel Messi con Argentina, el astro del Inter de Miami jugará sus últimos minutos portando la “albiceleste”, esa camiseta por la que tanto se esforzó y que durante largos pasajes le pagó con críticas y reproches… hasta que llegó Gianni Infantino y cambió la historia en 2021.

Su carrera en la selección estuvo marcada por una final de Copa del Mundo perdida y dos finales consecutivas de Copa América que la selección de Chile le robó en el último suspiro. Messi entregó sus mejores años futbolísticos a la Argentina sin recibir nada a cambio, salvo dolorosas derrotas en tres años consecutivos que le valieron tantas críticas de la “hinchada” que Lionel Andrés optó por retirarse del equipo nacional.

Fue entonces cuando aparecieron la Conmebol y Gianni Infantino para enderezar el camino del argentino. Sería una historia de redención y superación personal digna de una película, si no supiéramos de tantas artimañas que, curiosamente, salían a relucir cuando el camino de Argentina se ponía cuesta arriba. Y no hablamos solamente de lo que sucedía en la cancha, sino también de la decisión de la Conmebol de organizar una Copa América cada par de años. Una vez conseguido el bicampeonato continental, mágicamente el torneo regresó a su formato de cada cuatro años.

Sumado a lo sucedido en las Copas Mundiales de 2022 y 2026, estos últimos años de Messi con Argentina quedaron marcados por muchas situaciones extrañas, tanto dentro de la cancha como en la aplicación de los reglamentos, lo que, a juicio del autor de estas líneas, termina por manchar y echar al traste la narrativa que el argentino había construido a lo largo de su carrera. Sin embargo, eso no significa que el número 10 no merezca una despedida digna y con todas las flores y los honores posibles: se la ganó a pulso un hombre que lo dio todo por su país, a pesar de que en su momento se le pagó con injusticias.

Por otro lado, tenemos el camino de Cristiano Ronaldo, un recorrido que, podemos decir, es el inverso del que Argentina le ofreció a su estrella. Portugal y sus seleccionados poco a poco fueron apartando al “Bicho” del reflector de capitán y protagonista, especialmente de 2022 a la fecha, cuando Ronaldo empezó a apagarse y a perder peso en la selección lusa.

Ese camino comenzó con la final de la Eurocopa de 2004, una de las más sui géneris e injustas de la historia del futbol, en la que una selección griega que hizo todo lo posible por manchar el futbol de sus rivales terminó alzándose como monarca del Viejo Continente ante un anfitrión que lloró amargamente esa derrota durante años.

Tras varias Eurocopas y Mundiales en los que Cristiano lo dio todo sin recibir nada, su premio llegó en 2016, cuando se alzó como campeón de Europa ante Francia en el mítico Stade de France, marcando uno de los momentos más inolvidables en la historia del futbol. Aunque no pudo repetir esa hazaña, “El Bicho” llevó a las vitrinas lusitanas dos UEFA Nations League (2019 y 2025), la última de ellas ante el que ahora es campeón del mundo: España.

Sin embargo, es aquí donde las historias de estos dos fuera de serie se bifurcan. Mientras Messi se hacía mayor, la selección lo arropó y empezó a jugar para él. Se convirtió en el capitán de facto, un líder que no necesitaba demostrarlo en la cancha, porque sus compañeros daban la vida por ayudarlo a conseguir la victoria. Los resultados ahí quedaron.

En cambio, Portugal empezó a ver en Cristiano un estorbo. Con varios jugadores increíblemente buenos, aunque aún lejos de lo que el número 7 le dio a Portugal y al mundo, la selección comenzó a quitarle reflectores y peso a su máxima figura dentro del vestidor, al punto de que sus propios compañeros ya lo veían como alguien innecesario en la plantilla.

Fue así como, con la llegada del nuevo entrenador Jorge Jesus, Cristiano Ronaldo dijo adiós de manera provisional a la selección. El técnico declaró abiertamente que no le interesaba contar con el delantero y fue respaldado por el resto de los seleccionados, que incluso celebraron la salida del “Bicho” de la concentración. Fue una amarga despedida para el portugués, que se niega a retirarse del equipo nacional… lo triste es que la selección ya se retiró de él.

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Aquí concluimos por hoy. Les deseamos una excelente semana.

Hasta la próxima.