Resulta increíble que el principal problema de la sociedad mexicana sea la ausencia de pensamiento crítico y la tendencia a seguir “a la borregada” en materia de opiniones y criterios. El país se rige por lo que dicen los “líderes de opinión” y los “influencers”, sin el menor interés en formarse un criterio propio sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, sin importar la naturaleza del acontecimiento.
El tema que hoy nos ocupa es, nada más y nada menos, la llegada de Benjamín Gil a los Diablos Rojos del México. Se trata de un personaje sumamente polémico, que polariza la opinión de la afición beisbolera en el país y que, tras unas declaraciones —por decirlo de alguna manera— “desafortunadas” en contra de los Pingos, aterriza ahora en la capital para dirigir al equipo más ganador del béisbol nacional.
“El Matador” llega a la Ciudad de México procedente de los Charros de Jalisco, equipo al que ha dirigido en las últimas temporadas. Lo interesante es que el manejador encontró en Guadalajara un espacio de trabajo de tiempo completo, pues ha sido el timonel de la nave jalisciense tanto en la Liga de Verano como en la Liga Mexicana del Pacífico, donde esta temporada aún dirige desde el dugout bicampeón.
Gil tiene todas las credenciales para ser manager de los Diablos Rojos. Es un ganador con mentalidad de triunfador en todas las de la ley: no tiene filtro a la hora de hablar ante los micrófonos y es experto en quitarles presión externa a sus jugadores, una carga innecesaria en los momentos de mayor apremio, cuando el vestidor ya se encuentra a tope.
Su paso por la Liga del Pacífico ha sido arrollador: con apenas 12 años en la dirección técnica, Benjamín colecciona cuatro campeonatos con los Tomateros de Culiacán y dos más con los Charros de Jalisco. Son seis títulos en doce temporadas como mánager, una efectividad impresionante en tan poco tiempo en las casetas, sobre todo frente a otros perfiles con mayor trayectoria.
Tampoco podemos dejar de lado que fue el artífice de la histórica participación de México en el Clásico Mundial de Béisbol 2023, donde el equipo concluyó en el tercer lugar, un resultado sin precedentes para el país en deportes de conjunto: el mejor puesto que una selección nacional ha alcanzado en el deporte profesional.
Sin embargo, estas credenciales no bastan para la “exigente” afición de los Diablos Rojos del México, que lo considera persona non grata en el Estadio Alfredo Harp Helú, porque criticó a la sagrada tribuna de la pandilla roja; y, según dicen, ahí no se perdona ni se olvida a quien habla mal de ella. Y uno lo entiende, pero ¿decir que sus logros son poca cosa y que es un fracasado? Por favor.
Es cierto que, en el fragor de la batalla y con la sangre caliente, uno dice lo primero que se le ocurre; sin embargo, Gil es un caballero y un manager respetuoso que sabe comportarse con el aficionado. Claro, su personalidad confrontativa y su mentalidad ganadora incomodan demasiado a los aficionados acostumbrados a sentirse menos y a respaldar a quienes se expresan con humildad antes de un desafío importante, pero se trata de alguien que se entrega al máximo por los colores que defiende y, en esta ocasión, los Diablos tendrán en sus filas al mejor dirigente que puede dar nuestro país.
Consideramos que el C.P. Alfredo Harp tomó la decisión correcta. Alguien con hambre de seguir impulsando y engrandeciendo el palmarés de sus amados Diablos toma decisiones como esta, que merecen aplauso. Sabe que Benjamín es el hombre indicado para mantener a los Diablos en la cima y, con esa personalidad ganadora que lo caracteriza, fue por alguien que piensa como él: “El Matador”.
Que sea la mejor de las gestiones para “Benji”, a quien iremos a apoyar y aplaudir al estadio, reconociendo la grandeza con la que dirige a sus equipos y soñando con verlo pronto de regreso en Culiacán.
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Ya para irnos, los Tomateros de Culiacán arrancaron la temporada invernal con el pie derecho al ganar sus dos primeras series de la primera vuelta, con un bateo muy poderoso encabezado por Rosman Verdugo y Jon Singleton, principales baluartes de la ofensiva, quienes esperamos mantengan ese ritmo todo el año. Eso sí, lo que flaquea es el picheo, que no se ha visto nada hermético, especialmente el bullpen, con brazos como el de Sasagi Sánchez, quien ha batallado en estos primeros ocho juegos del rol; pero conocemos su calidad y estamos seguros de que pronto recuperará el nivel al que nos acostumbró hace unas temporadas.
Este fin de semana, Culiacán recibe a los Algodoneros de Guasave en lo que se perfila como una serie muy atractiva, con unos Tomateros que buscarán su tercera serie al hilo. Ya veremos.
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Con esto nos despedimos por hoy; les deseamos un excelente fin de semana.
Hasta la próxima.
