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El mundo del futbol se paralizó por completo la noche de este lunes con lo que fue el evento símil de los Óscares para el universo de las patadas: la ceremonia de entrega del Balón de Oro, ese que premia al jugador con mejor rendimiento individual durante el año futbolístico que concluyó el 19 de julio pasado con la final de la Copa del Mundo. Y en la edición de este año, las sorpresas no se dejaron esperar, marcando el inicio de una muy larga polémica que es el cuento de nunca acabar entre los aficionados al deporte más popular del mundo.

Sin más preámbulo, el 2026 premió a Harry Kane, delantero inglés del Bayern Múnich, como el mejor jugador del año, producto de su excelente cuota goleadora con el equipo bávaro y con su selección, al anotar un total de 61 goles durante el curso pasado; además de ello, ganó la Bundesliga con su equipo, así como la “Pokal”, torneo de copa alemana en la cual también el Múnich se alzó como campeón.

No obstante, en los torneos “importantes” por así decirlo, porque vamos, tanto la Bundesliga como la “Pokal”, los bávaros la ganan en piloto automático y sin mucha resistencia; el desempeño de Kane y de su equipo fue de una meritoria semifinal de UEFA Champions League donde entregaron una llave de antología ante el París Saint-Germain, mientras que en la Copa del Mundo, Inglaterra “pecheó” feo contra Argentina en la semifinal del torneo de igual forma, solamente que con la distinción de haberse quedado con el meritorio tercer lugar de Norteamérica 2026.

Entonces, ¿exactamente qué premia el Balón de Oro? Hablamos hace unos momentos de lo que fue el desempeño individual, el cual se pondera a la par de lo que se consigue a nivel colectivo, y es ahí donde entra la polémica y donde comienza la eterna perorata de saber si es merecido o no.

Kane no consiguió ser influyente ni mucho menos ganar un título importante, a diferencia de otros finalistas al galardón como Fabián Ruiz o Khvicha Kvaratskhelia, quienes consiguieron ser muy determinantes y con demasiado peso en el rendimiento colectivo del París Saint-Germain para poder alzarse bicampeones de UEFA Champions League, y siendo más precisos, el caso de Fabián Ruiz con España lo hacía tener más méritos para llevarse el galardón, al haber conseguido de igual forma el campeonato del mundo, con 8 partidos jugados y un gol anotado a pesar de ser un centrocampista. Vamos, con Inglaterra ni siquiera fue el jugador referente del equipo, papel que tomó el mediocampista del Real Madrid, Jude Bellingham, quien era el hombre distinto en el campo, en complicidad con el otro distinto de los británicos: Declan Rice.

Es por eso que volvemos al título de este espacio de opinión, ¿merecido el Balón de Oro? En nuestro particular punto de vista la respuesta es más que obvia, es un rotundo “NO”. Hay jugadores que mejor jugaron en el año, pero vamos, Harry Kane tiene muchísimos más videos con “highlights” en YouTube y te genera un mayor tráfico de interacciones que alguien como Kvaratskhelia que viene de un país como Georgia y que casi nadie puede pronunciar bien su nombre, o el caso de Fabián Ruiz que disfruta más siendo un actor de reparto y, literalmente, repartir el balón para que sus compañeros brillen en la cancha antes de que él sea el protagonista.

Pero bueno, de lo malo, lo positivo, por primera vez el Balón de Oro pudo ser sumamente “justo” con la terna final de futbolistas aspirantes al título. Si comparamos el rendimiento de Harry Kane con el de Kylian Mbappé y Lamine Yamal, Kane supera por centímetros al dictador favorito del Real Madrid, dado que el francés no pudo alzar ningún título este año con los galácticos o con Francia, eso sí, se adjudicó el galardón de máximo goleador en la historia de las Copas del Mundo, algo que Kane no tiene por cierto.

¿Y Yamal? Estamos hablando del futbolista más marketinero y sobrevalorado por la prensa amiga y los niños rata fanáticos del FC Barcleona, jugador talentoso, sí, eso nunca lo vamos a negar; pero lejos de ser uno de los mejores en el planeta, sobre todo cuando hay otros con mayores méritos que quedaron injustamente por debajo del hispanomarroquí. Eso sí, las jugadas de fantasía que terminan en la absoluta nada, son las que llenan las páginas de “clickbait” y de las cuentas oficiales de la FIFA y de la UEFA Champions League. Casi como si fuera una urgencia encontrar a alguien que ocasione un importante tráfico de interacciones en las redes sociales, con la interminable granja de bots de la actualidad.

Pero bueno, sabemos que siempre, sieeeeeempre, el galardón del Balón de Oro tendrá sus adeptos y sus detractores, aquellos que comparten la misma opinión y aquellos que piensan que este premio es una broma, pero nunca, nunca, pasará desapercibido entre los aficionados a los balones número cinco.

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Aquí concluimos por hoy, les deseamos una excelente semana.

Hasta la próxima.