Apunte

Culiacán, Sinaloa, 02 de noviembre 2026. Las metas declarativas, que se convierten con frecuencia en órdenes, de los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) no empatan con lo que sucede en la realidad de los países “dependientes”.

Las “políticas de ajuste estructural” dictadas por esos aparatos de la oligarquía internacional, han ensanchado la brecha de las inequidades en todas partes a donde van dirigidas.

Durante los últimos sexenios, particularmente el de Carlos Salinas a la fecha, los programas del BM no han cumplido con la meta declarada de “restaurar el crecimiento económico sostenido y establecer el progreso permanente en la lucha contra la pobreza”.

Por el contrario, las desigualdades y la injusticia social se han acentuado y las directrices, tanto del FMI como del BM, han repercutido negativamente en el sector popular: se encareció la canasta básica y se redujeron los créditos agrícolas para pequeños productores.

¿REDUCIR EL GASTO PÚBLICO?

Las políticas del FMI y el BM han apuntado a la reducción del gasto público. En los últimos sexenios, hasta antes de AMLO, el monto de lo destinado a los servicios de salud y educación estuvo bajando en términos reales.

El programa de privatizaciones (prácticamente ya casi nada quedó para privatizar) fue también lineamiento del BM y en México propició el enriquecimiento exorbitante de 24 familias de multimillonarios en dólares.

Por ejemplo, y para citar sólo uno de los casos, Carlos Slim acumuló una fortuna, que se sigue incrementando, que representa los ingresos totales de más de 20 millones de los mexicanos pobres de nuestro país.

LAS DESCALIFICADAS “CALIFICADORAS”

Siguiendo el guion dictado pos la oligarquía financiera encabezada por Estados Unidos, las muy caras “calificadoras” extranjeras le han enjaretado a nuestro país “recomendaciones” y “advertencias” que debiera arrojarse a la basura.

Como ya lo he referido en ocasiones anteriores, Moody’s, Standard&Poor’s y Fitch son “las tres grandes” entre las agencias “calificadoras” globales. Las dos primeras son las más influyentes y la tercera tiene menor influencia.

De las tres, sus “calificaciones de riesgo” de países, corporaciones y, en general, entidades que manejan recursos e inversión, tanto pública como privada, se toman como indicadores importantes en los mercados financieros.

 

Una descalificación puede ocasionar problemas a Estados nacionales, no porque corresponda a la realidad en sí, sino por las dinámicas que prevalecen en un mundo financiero regido por la especulación más rupestre.

Esas tres “calificadoras de riesgo” están controladas por accionistas vinculados al aparato bancario y bursátil, de Estados Unidos, principalmente, y gestores de activos.

En evidente conflicto de interés, muchas de las empresas, propiedad de los accionistas, son usuarias de sus agencias calificadoras.

EL GRAN NEGOCIO ESPECULATIVO

Standard and Poor’s, al igual que las otras dos, es proveedora de información financiera. Se le tiene por una de las más importantes del mundo y realiza sus funciones desde hace siglo y medio; sus dictámenes se asumen como indicadores válidos para la toma de decisiones. Pertenece a The McGraw-Hill Companies, proveedor global de servicios de información que opera desde 1888 y tiene más de 280 oficinas en 40 países.

Hacia finales de los años veinte de este siglo, según su propia información, Standard and Poor’s, al igual que Moodys’s, obtenía “ingresos operativos” de miles de millones de dólares al año y, en los años recientes las ganancias de las “tres grandes” se han

Esas agencias califican y descalifican cobrando muy bien, según sea el caso, y ello ha quedado en evidencia en muchas ocasiones, pero gobiernos y dependencias (como sucede con México) les siguen pagando.

COMPLICIDAD O INCAPACIDAD

¿Y porqué se siguen esas directrices a modo del gran capital? ¿Por qué incluso se les paga por “servicios” que únicamente favorecen a la oligarquía financiera nacional e internacional?

La respuesta no agrada a gobiernos que se asumen como de izquierda en Latinoamérica. Eso sigue sencillamente porque las reglas del gran capital siguen operando sin reservas y el neoliberalismo continúa, sin asomo de duda.

¿Que la inversión extranjera se va si no se atienden las reglas de la especulación? Falso, el capital seguirá yendo y viniendo a donde pueda ganar, lo único que le interesa a la privada iniciativa en todas partes.

Desde luego, también procede preguntar ¿por qué los grandes multimillonarios mexicanos no invierten en planta productiva en su país?

EN EL TINTERO

-Mañana, las elecciones que pondrán a prueba los alcances de la corrupción del gobierno trumpiano.

–Si de probidad y capacidad se tratara, Mario Zamora y Paloma Sánchez, nunca habrían ocupado un cargo público. ([email protected]).