
Culiacán, Sin.- La tarde de este sábado, el único patrimonio con el que contaba Lorena Guadalupe de 42 años, desapareció en cuestión de minutos. Los rescoldos de las brasas humeantes sobre el piso de tierra se extinguen poco a poco igual que sus esperanzas de volver a contar con una casa propia. Un incendio acabó con toda su vivienda y lo que había en el interior.
Faltando cinco minutos para las 6:00 de la tarde, Doña Lupe se encontraba en el abarrote cercano a su hogar comprando mandado mientras platicaba con la dependiente sobre temas cotidianos. Posteriormente se enfiló a pie sorteando charcos de agua podrida por las destrozadas y malolientes calles a causa del escurrimiento de los drenajes de los lavaderos y algunos sanitarios del sector.
Al dar la vuelta en la esquina de la avenida Sauces y calle Cuarta por donde vive, en la colonia Las Coloradas, una imagen la dejó pasmada y ya no pudo avanzar más. Se quedó mirando a lo lejos, mientras una gran columna de humo negro se alzaba justo donde se localiza su vivienda y rápidamente apresuró el paso y casi trotando trató de llegar lo más pronto posible, mientras que en su mente pedía a Dios no fuera su casa.




Al estar frente a la vivienda ya no pude ingresar, debido a que las grandes llamaradas de color naranja salían como lenguas de fuego hacia el exterior, devorando todo lo que se encontraban a su paso, pero apenas un par de minutos, antes sus vecinos habían hecho el llamado de auxilio al servicio de emergencias 911, informando del siniestro y debido a que no vieron a doña Lupe en el exterior, pensaron lo peor y en la llamada de emergencia señalaron a las autoridades que había gente en el interior del inmueble.
Minutos después, llegaron al sitio elementos del Cuerpo de Bomberos Veteranos de Culiacán, quienes rápidamente bajaron las mangueras de una pulgada y media para atacar con chorros de agua el fuego que ya había consumido casi por completo el hogar construido por un cuarto de material y otros dos de lámina de cartón, madera, carteras y plástico, mientras los vecinos hacían hasta lo imposible para tratar de ayudar con los diminutos chorros del vital líquido con mangueras de jardín.




Luego de algunos minutos, los bomberos sofocaron por completo las llamas, pero ya no había remedio, los muebles, electrodomésticos y aparatos de entretenimiento que doña Lupe tenía en el interior quedaron reducidos a cenizas y otros más en chatarra, mientras que en un domicilio que se localiza frente a la casa incendiada doña Guadalupe, era consolada por sus vecinos ante la irreparable pérdida de todo su patrimonio en este Sábado de Gloria.
